Las estimaciones preliminares pronostican que 10.000 hectáreas de tierras agrícolas en la orilla este quedarán inundadas. Además, decenas de miles de hectáreas al oeste del río también se perderán. Ambas áreas se encuentran en la parte oriental de Ucrania controlada por los rusos.
Ucrania ha acusado a Rusia de volar la presa en la línea del frente en la región de Jersón. Sin embargo, Rusia culpa a Ucrania por el incidente. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky declaró que la destrucción de la presa ha provocado que “cientos de miles de personas” no tengan acceso normal al agua potable.
El suministro de agua se ha cortado para 31 sistemas de riego en campos agrícolas. Antes de la guerra, estos sistemas irrigaban casi 600.000 hectáreas. La destrucción de la presa ha provocado que el 94% de los sistemas de riego de la ciudad de Jersón se queden sin fuente de agua.
El ministro de Infraestructura, Oleksandr Kubrakov, dijo que más de 1.700 personas han sido evacuadas. Hizo un llamamiento a las organizaciones internacionales para que ayuden en la evacuación de personas de las zonas ocupadas.
Las Naciones Unidas (ONU) afirmaron que las inundaciones causadas por la destrucción de la presa “interrumpirán las actividades agrícolas, dañarán el ganado y la pesca y tendrán consecuencias generalizadas a largo plazo”.
Se teme que este posiblemente sea el incidente más grave con daños a infraestructura civil desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022.

