Este partido controvertido fue el más votado en las elecciones parlamentarias de principios de octubre; el FPÖ logró más del 29 % de los votos, pero nadie quiere formar gobierno con este político pro-Putin. El presidente Van der Bellen (de Los Verdes) ha encomendado ahora a Nehammer la tarea de romper el estancamiento.
Nehammer tiene ahora el desafío de formar una coalición viable, al menos con el partido socialdemócrata SPÖ. Aunque existen diferencias importantes en políticas, sobre todo en reformas fiscales y políticas climáticas, esta coalición es la opción más probable, apoyada por Los Verdes y/o el partido liberal Neos. Una coalición bipartita entre ÖVP y SPÖ tiene una mayoría de sólo un escaño. Los liberales y Los Verdes podrían ser socios complementarios efectivos en este escenario.
El rol de Los Verdes puede ofrecer un equilibrio entre las visiones de centro-derecha y centro-izquierda. Su dominio se centra principalmente en políticas ambientales y justicia social, una combinación que podría complicar las negociaciones con el ÖVP, que tradicionalmente tiene una orientación diferente.
Además, los liberales de Neos siguen siendo una opción atractiva, principalmente debido a su énfasis en las reformas económicas necesarias y políticas progresistas, que pueden atraer tanto a la ÖVP como a la SPÖ.
Las elecciones regionales dentro de unos meses serán cruciales para la posición futura del FPÖ de extrema derecha y su posible influencia en la política gubernamental. La cuestión es si el líder de la ÖVP, Nehammer, logrará en las próximas semanas forjar una coalición sostenible o si Austria enfrentará un período prolongado de inestabilidad política.
En este último caso, las elecciones regionales serán otra prueba para los partidos políticos austriacos. Si Nehammer logra romper el estancamiento con éxito, podría fortalecer a su ÖVP, pero un fracaso en la formación del gobierno podría beneficiar aún más al FPÖ y aumentar la división en la política austriaca.

