La reunión tuvo lugar en Baden-Baden y estuvo acompañada por protestas de agricultores y activistas medioambientales. Los agricultores expresaron su descontento por los bajos precios, los altos costes y la regulación excesiva. Por su parte, las organizaciones medioambientales pidieron normas más estrictas para el uso de pesticidas y una mayor protección de la naturaleza y la biodiversidad.
La mayoría de las decisiones sobre la política agrícola y alimentaria alemana se toman “en consulta” entre el gobierno federal en Berlín y los gobiernos de los estados federados. Por ello, la política nacional suele ser de carácter general, con margen para adaptaciones regionales. A la inversa, el gobierno federal normalmente no puede actuar sin el apoyo de los estados federados.
En más de la mitad de los estados federados, el ministro de agricultura proviene de la CDU. En los estados restantes, los titulares del cargo son ministros del SPD o de Los Verdes. Ellos piden al nuevo gobierno CDU-SPD más claridad sobre el apoyo financiero a los agricultores y las zonas rurales, y menos reglas burocráticas.
Los ministros coinciden en que los agricultores necesitan mayor seguridad en sus ingresos. Por eso no quieren añadir por ahora requisitos adicionales a las ‘normas ecológicas’ existentes vinculadas a las subvenciones europeas. También opinan que el apoyo actual a los ingresos de los agricultores debe mantenerse para que el medio rural siga siendo atractivo para los jóvenes emprendedores.
Un punto importante de preocupación es la situación financiera de los municipios pequeños y pobres en el campo. Los ministros piden más recursos y apoyo para mantener estas regiones habitables. Existe una necesidad urgente de mejorar la infraestructura, el transporte público, las instalaciones digitales y la vivienda, especialmente para las familias jóvenes.
Además, los ministros de agricultura quieren que se revisen las normas relativas al uso de fertilizantes. Consideran que las reglas actuales de fertilización son demasiado estrictas y que en la práctica son difíciles de aplicar para los agricultores. Esto incrementa la presión sobre las explotaciones agrícolas, especialmente en regiones donde también se deben cumplir objetivos medioambientales. El llamado a un cambio de rumbo es amplio: menos normas, más claridad y mejor apoyo al medio rural.
Los ministros subrayaron que los objetivos sostenibles solo son viables con suficiente subvención y aceptación por parte de los agricultores. Hacen un llamamiento al gobierno federal para que dé pronto claridad sobre el futuro de las subvenciones y la legislación. En junio se llevará a cabo una nueva consulta para verificar si Berlín ha atendido sus demandas.

