En el país vecino, España, especialmente en Andalucía, ya se ha declarado un estado de emergencia y se ha solicitado ayuda europea y transferencia de agua desde Portugal.
En Andalucía, debido a la continua ausencia de lluvias, el almacenamiento de agua ha caído por debajo del 15% de la capacidad, y alrededor de 500.000 habitantes ya sufren restricciones en el suministro de agua. Andalucía también se está preparando para transportar agua por barco.
La región española ha prometido a los agricultores 50 millones de euros en ayuda de emergencia y 150 millones para mejorar el suministro de agua potable. También se ha solicitado apoyo al gobierno central en Madrid.
Al mismo tiempo, Portugal, enfrentando una grave sequía en la turística región sureña del Algarve, ha anunciado una reducción del 25% en el agua destinada a la agricultura y del 15% para uso urbano.
En el Algarve, los agricultores, especialmente en las áreas de Silves, Lagoa y Portimão, deberán adoptar medidas de emergencia. El riego solo estará permitido para la supervivencia de los cultivos, principalmente cítricos. Esto podría ocasionar pérdidas estimadas en 12 millones de euros y generar incertidumbre sobre el futuro de los agricultores en la región.

