Hungría y Eslovaquia se oponen a las sanciones de la UE contra Moscú, así como a un aumento de la ayuda financiera a Kyiv. Estos dos países consideran que Ucrania debe reparar el oleoducto que permite bombear el petróleo ruso a través del territorio ucraniano hacia sus países.
A finales de la semana pasada, los embajadores de la UE aún no alcanzaron un acuerdo sobre el nuevo paquete de sanciones. La propuesta se centra en la energía, los servicios financieros y el comercio, con el objetivo de limitar los ingresos de Moscú por la exportación de petróleo y gas.
Flota en la sombra
El paquete de sanciones propuesto incluye medidas adicionales contra la exportación de petróleo ruso. Esto incluye, entre otras cosas, pasos más estrictos contra los petroleros que todavía transportan petróleo ruso por todo el mundo.
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Hungría amenaza con bloquear la adopción del vigésimo paquete de sanciones de la UE. Eslovaquia se ha sumado a esta postura. El primer ministro Robert Fico amenaza con suspender el suministro eléctrico a Ucrania si las entregas de petróleo ruso a través del territorio ucraniano hacia Eslovaquia no se reanudan pronto.
Préstamos
Además de las sanciones, también está en peligro un préstamo europeo de 90.000 millones de euros para Ucrania. Hungría ha amenazado con bloquear este apoyo mientras no se resuelva el conflicto sobre el suministro de petróleo. Mientras no haya consenso, el nuevo paquete de sanciones queda estancado en Bruselas.
En la presentación del vigésimo paquete de sanciones por parte de la Comisión Europea a principios de este mes, se pretendía que estas nuevas medidas económicas punitivas fueran adoptadas antes del 24 de febrero. El martes se cumplen cuatro años desde que Rusia invadió Ucrania. Para nuevas sanciones se requiere el consentimiento de todos los Estados miembros.

