A finales del año pasado, tras unos resultados anuales decepcionantes y una agitada reunión del consejo, Danish Crown propuso modernizar la cooperativa de 137 años de antigüedad. Esta idea no contó con el apoyo del entonces presidente y director ejecutivo Erik Bredtholt. Él destacó que abrir la cooperativa a inversiones externas sería “poco realista”, ya que crearía un «grupo de accionistas con intereses contrapuestos».
Bredtholt no recibió respaldo en esto por parte del resto del consejo, no se presentó a la reelección y renunció en noviembre. Fue reemplazado por el vicepresidente Asger Krogsgaard.
Muchos productores daneses de cerdos venden sus animales en el extranjero y, por ello, a Danish Crown a veces le falta ganado para sacrificio. Al igual que los criadores de cerdos, las cooperativas de proveedores de lechones deben recibir una garantía de compra, con una bonificación al final del año.
“Esta es una oferta para que los productores de lechones aseguren su salida, tal como un accionista de Danish Crown siempre ha tenido la garantía de venta de sus animales de sacrificio. A lo largo de los años hemos tenido varios productores de lechones que preguntaron si podían convertirse en accionistas”, declaró Asger Krogsgaard, el nuevo CEO de Danish Crown.
“Con el modelo de copropiedad para los proveedores de lechones creamos el marco para una colaboración vinculante entre el productor de lechones, el productor de cerdos para carne y el matadero – una especie de modelo integrador – que puede ayudar a proteger a todas las partes de fluctuaciones drásticas que ocurren de vez en cuando”, explicó Krogsgaard al detallar la propuesta.

