La Autoridad de Juegos de Azar de los Países Bajos ha impuesto multas récord a dos empresas de apuestas que operan internacionalmente y que ofrecían juegos de azar en línea sin licencia a jugadores en los Países Bajos. Las organizaciones no tenían una licencia holandesa y realizaban sus pagos en criptomonedas.
La empresa Novatech, conocida por los sitios web Qbet.com y 55Bet.com, debe pagar casi 25 millones de euros. Fortaprime, que está detrás de sitios como amonbet101.com, kaasino.com y hiddenjack.com, recibió una multa de casi 2 millones de euros.
Jugadores adictos
Según los supervisores holandeses, las páginas web se dirigían a jugadores holandeses mientras que las empresas no tenían licencia para ofrecer juegos de azar en los Países Bajos. El juego por internet fue legalizado en los Países Bajos hace algunos años, pero solo está permitido bajo estrictas reglas y de forma limitada. En los últimos años, se ha constatado cada vez más que hay muchos "jugadores adictos", en su mayoría jóvenes. Las investigaciones muestran que no todas las empresas de juego legalizado cumplen con todas las normativas.
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Los empleados del regulador (Ksa) pudieron crear fácilmente una cuenta de jugador, depositar dinero y apostar realmente. Las empresas no habían implementado medidas técnicas para impedir la participación desde los Países Bajos, aunque la ley holandesa exige esto.
Dinero falso
Además, los jugadores podían pagar con criptomonedas y otros métodos de pago anónimos. Según el regulador, esto aumentaba el riesgo de blanqueo de dinero. La cuantía de las multas está vinculada a las ganancias que, según la Ksa, las empresas generaron con la oferta ilegal. "Novatech ganó cientos de millones con su oferta ilegal, y lo hizo principalmente a expensas de jugadores holandeses", declaró Michel Groothuizen, presidente del consejo de administración de la Ksa.
Europeo
El caso ilustra un principio más amplio que se aplica cada vez con mayor firmeza en muchos países: la legislación nacional no se limita solo al mundo físico, sino también a las actividades en internet. Las empresas que ofrecen servicios en línea a consumidores de un país deben cumplir las normas de ese país, incluso si la empresa está establecida en el extranjero.
Dentro de la Unión Europea, este principio también queda plasmado en nuevas normativas digitales, como la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA). Estas leyes buscan asegurar que las grandes empresas internacionales (de internet) cumplan con las leyes europeas y nacionales cuando operan en el mercado europeo.

