Las conversaciones entre la ÖVP y la FPÖ comenzaron hace dos meses con buen pie, tras fracasar un intento de formar una coalición entre los dos grandes partidos "tradicionales" (democristianos y socialdemócratas). Entonces, el presidente Von der Bellen designó al líder del FPÖ, el ultraderechista Kickl, vencedor de las elecciones parlamentarias, como formador de gobierno.
Junto con el segundo partido, la ÖVP, presentaron una propuesta presupuestaria conjunta ante la Comisión Europea. Sin embargo, a medida que avanzaban las negociaciones, surgieron cada vez más discrepancias, especialmente sobre la política agrícola de la UE, la lucha contra la inmigración y el cierre de fronteras. Finalmente, esto llevó a que el líder del FPÖ, Herbert Kickl, se retirara de las negociaciones.
En respuesta al fracaso de las negociaciones, el presidente federal Alexander Van der Bellen presentó cuatro posibles escenarios para la futura formación de gobierno. Estos incluyen la formación de un gobierno en minoría, la instalación de un gobierno interino o de expertos, la reanudación de las negociaciones entre otros partidos, o la convocatoria de nuevas elecciones.
Un gobierno en minoría significaría que un partido gobierna sin mayoría absoluta. Sin embargo, este escenario es inusual en Austria y conlleva riesgos de inestabilidad política.
Otra opción es el nombramiento de un gobierno interino o de expertos. En este caso, un gabinete de especialistas sin afiliación política directa gobernaría temporalmente el país hasta que se encuentre una solución política estable. Esto ya ocurrió en 2019 tras el escándalo de corrupción de Ibiza (que llevó a la renuncia del canciller Kurz), cuando Brigitte Bierlein lideró ese tipo de gobierno.
Además, es posible reavivar las negociaciones previamente estancadas entre los socialdemócratas (SPÖ), los democristianos (ÖVP) con los liberales NEOS o con Los Verdes. Aunque conversaciones anteriores entre estos partidos no llegaron a buen puerto, un nuevo intento de coalición podría conducir a un gobierno estable.
Finalmente, se pueden convocar nuevas elecciones. Teniendo en cuenta los plazos legales, estas elecciones podrían celebrarse como muy pronto a finales de mayo o principios de junio. El FPÖ afirma afrontar con confianza unas nuevas elecciones. El partido continúa con expectativas de ganar votos en las encuestas, representando una amenaza considerable para los partidos ‘‘tradicionales’’.
El actual estancamiento político ha generado críticas desde distintos sectores. Por ejemplo, la Unión de Agricultores Austríacos acusa al FPÖ de ambición desmedida y comportamiento irresponsable durante las negociaciones, lo que contribuyó al fracaso de las mismas.

