Hace dos años, Nueva Zelanda decidió poner fin a esta práctica después de que un barco de exportación volcara en el Mar de China Oriental, causando la muerte de 41 tripulantes y 6.000 bovinos.
La semana pasada, un juez brasileño decidió que tampoco se permitirá exportar ganado vivo por mar desde ese país. En la Unión Europea se está debatiendo esta cuestión en el marco de una nueva ley de bienestar animal, pero aún no se ha tomado ninguna decisión.
Tras una evaluación del sector de exportación de animales vivos, Nueva Zelanda decidió suspender la exportación marítima de estos animales. Desde 2015, esta exportación representaba solo el 0,32 por ciento de los ingresos por exportación del sector primario. El ministro de Agricultura, Damien O’Connor, declaró que el período de transición de los últimos dos años permitió a los agricultores afectados tiempo para adaptarse a otros modelos empresariales.
"Estamos alineados con nuestros socios que comparten nuestra visión. Australia ha avanzado hacia la eliminación gradual de la exportación en vivo de ovejas, y el bienestar animal está incluido en nuestros acuerdos de libre comercio con el Reino Unido y la UE", afirmó O’Connor.
Siguiendo el ejemplo de Nueva Zelanda, un juez federal brasileño ordenó la semana pasada la suspensión del envío de ganado vivo desde todos los puertos brasileños. El juez emitió esta sentencia en un caso que está en curso desde 2017.
Sorprendido por la decisión, el ministro brasileño de Agricultura, Carlos Favaro, comentó que la interposición de un recurso parece prácticamente inevitable, dado que Brasil es líder mundial en la exportación de ganado vivo. Sin embargo, Brasil también es líder mundial en la exportación de canales de bovino congeladas. En total, Brasil representa casi una cuarta parte de todas las exportaciones mundiales de carne de res.

