También en otras sedes de Hochland y en empresas procesadoras de leche se realizaron huelgas, a veces simultáneamente y a veces en distintos momentos. El miércoles está prevista una nueva ronda de negociaciones del convenio colectivo bávaro.
En el sector lácteo alemán se llevan a cabo negociaciones del convenio colectivo que están estancadas debido a la demanda de un aumento salarial. En Würzburg, la semana pasada también trabajadores de una fábrica de leche hicieron huelga. Allí el foco no solo estuvo en salarios más altos, sino también en mejorar las condiciones laborales generales.
Empleados de empresas como Hochland y otras plantas lácteas en lugares como Schongau, Kempten y Würzburg dejaron de trabajar durante varias horas para exigir salarios más altos y mejores condiciones laborales. Reclaman un aumento salarial del 12%, además de mejoras en los beneficios laborales.
El sindicato de alimentación NGG (Nahrung-Genuss-Gaststätten) desempeña un papel central en estas acciones. El sindicato señala que los salarios actuales no están alineados con la inflación y el aumento del costo de vida en Alemania.
Los empleadores ofrecieron este año un aumento salarial del tres por ciento y otro dos por ciento para el próximo año. Pero el sindicato critica que quienes tienen salarios más altos se beneficiarían más de esta oferta. También se necesitan mejoras para los aprendices: entre otras, deberían recibir 100 euros más por mes.
Hasta ahora, los empleadores de la industria láctea no han respondido a las demandas del sindicato y de los trabajadores, lo que mantiene la situación tensa. La NGG ha anunciado que continuará con las huelgas hasta que se alcance una solución satisfactoria.
Las huelgas están planificadas estratégicamente y ya han afectado los procesos de producción dentro de las empresas afectadas. En algunas fábricas, más de 200 trabajadores participaron en las huelgas, enviando una clara señal a los empleadores sobre la seriedad de sus demandas.
Los empleadores en la industria láctea han dado respuestas mixtas a las huelgas. Mientras algunos muestran comprensión por las demandas de los empleados y están dispuestos a sentarse a negociar, otros son reticentes y señalan los desafíos económicos que enfrenta el sector.

