Gran Bretaña prohíbe la exportación de animales vivos para engorde y sacrificio, como parte de una nueva ley de bienestar animal. Los ganaderos británicos podrán recibir subsidios para mejorar la salud y el bienestar de los animales, así como para reducir las emisiones de CO2.
El 'Plan de Acción para el Bienestar Animal' fue lanzado por el ministro de Medio Ambiente, George Eustace, y estará dirigido tanto a animales salvajes y domésticos como al ganado agrícola. Eustace afirmó que la nueva ley británica reconoce a los animales como “seres vivos”.
Además de la limitación en los transportes de animales, también se pretende reducir el uso de jaulas y corrales en las explotaciones avícolas y porcinas. También habrá nuevas normas para el sacrificio. El gobierno británico del primer ministro Boris Johnson ha dicho que trabaja en estrecha colaboración con el sector para transformar la política agrícola futura. El objetivo es “forjar un nuevo acuerdo” entre el gobierno y los agricultores.
En las zonas rurales se impondrán leyes más estrictas contra los perros sueltos, contra la caza furtiva y se limitará el uso de trampas adhesivas. También habrá subsidios para la conservación de proyectos naturales.
El proyecto de ley incluye disposiciones para animales fuera del Reino Unido, entre ellas la prohibición de la importación de trofeos de caza y la venta de marfil; la importación o exportación de aletas de tiburón, y una posible prohibición de la venta de foie gras.
El gobierno británico añadió que el endurecimiento del bienestar animal “no se verá comprometido por nuevos acuerdos comerciales”.
Zoë Davies, representante de la industria porcina británica, advirtió sobre cambios demasiado extensos y rápidos. “No hay duda de que algunas de estas medidas pueden tener un impacto significativo en el sector porcino, especialmente si se implementan con demasiada rapidez y sin considerar completamente las implicaciones.”
“Debe tenerse en cuenta el impacto de la nueva legislación en la competitividad de la industria. Esto incluye, entre otras cosas, garantizar que se apliquen normas equivalentes a la importación de carne de cerdo”, señalaron los ganaderos británicos.

