La organización ambiental alemana advierte que los métodos bio son mucho menos sostenibles que el cambio a la energía solar o eólica, y que la bioenergía proveniente de materias primas agrícolas es más dañina para el medio ambiente y el clima que los aerogeneradores o paneles solares.
Aunque Nabu reconoce que la biomasa tiene un lugar en el suministro energético, la organización enfatiza que no debe utilizarse a gran escala en transporte, calefacción o centrales eléctricas, ya que esto sería fatal para la naturaleza y el clima.
Nabu responde con su refutación a cinco variantes bio tras un reciente debate en el Bundestag alemán sobre la promoción de la bioenergía, como parte de la transición energética. La producción de bioenergía podría ser una nueva fuente de ingresos para la agricultura alemana.
Nabu sostiene que la generación de electricidad a partir de biomasa consume demasiada superficie agrícola. Por ejemplo, la idea de que el biogás producido con estiércol de cerdo pueda sustituir una cuarta parte del gas natural alemán es, según Nabu, insostenible e inviable. Esto requeriría más de 400 millones de cerdos en Alemania, 20 veces la cantidad actual.
Nabu también rechaza el uso de biocombustibles vegetales en lugar de diésel y gasolina. Según Nabu, el biocombustible producido en una hectárea podría hacer recorrer un coche 66.000 km, mientras que la misma superficie con energía solar podría hacer que un coche eléctrico recorriera hasta 4 millones de km.
Nabu es también crítica respecto a la quema de madera como fuente de calor o energía. El uso creciente de pellets y leña ejerce cada vez más presión sobre los bosques, y sin medidas compensatorias, la demanda se duplicará en los próximos 20 años. Nabu considera que la madera solo debe quemarse si no tiene otro uso útil.
Finalmente, Nabu critica la promesa de que pronto todo el mundo podrá volar de forma ecológica usando aceite de fritura. Según Nabu, faltan materias primas disponibles de forma sostenible y la actual exportación máxima de 5 millones de toneladas desde Asia ni siquiera es suficiente para cubrir la demanda de la UE, que es de 5,6 millones de toneladas.
Nabu reconoce que la biomasa puede desempeñar un papel complementario, pero advierte contra su uso a gran escala en transporte, calefacción o centrales eléctricas. La biomasa sería adecuada como complemento flexible, almacenable y regional, pero solo como complemento a la generación de energía eólica y solar.

