La crisis alimentaria que enfrenta el mundo actualmente no es consecuencia de la guerra rusa en Ucrania, y ciertamente no es nueva. La organización internacional de ayuda Oxfam afirma que mucho antes del inicio de la guerra, los precios del trigo ya habÃan aumentado, entre abril de 2020 y diciembre de 2021, en un 80 por ciento.
La frecuente asociación entre la guerra en Ucrania y el hambre mundial es uno de los diez mitos que Oxfam desmiente en el nuevo estudio Fixing our Food, publicado hoy. Esa guerra no ha causado el hambre, sino que, en el mejor de los casos, ha hecho más visibles las deficiencias estructurales del sistema alimentario mundial.
La publicación del estudio de Oxfam aparece pocos dÃas antes de la reunión informal de ministros del Consejo de Agricultura de la UE, que tendrá lugar la próxima semana en Praga. Allà se discutirá una propuesta del ministro checo Zdenek Nekula para declarar la seguridad alimentaria como prioridad de la UE durante el próximo semestre.
También dentro del Parlamento Europeo surgen cada vez más voces para posponer temporalmente las medidas ambientales que podrÃan reducir la producción agrÃcola y alimentaria.
Madelon Meijer, experta en agricultura de Oxfam Novib en los PaÃses Bajos, es coautora de este estudio internacional. Ella señala que desde 2019 el hambre en el mundo ha aumentado enormemente. Esto no se debe a una falta de alimentos en el mundo, sino que, según el estudio de Oxfam, está relacionado con fallas estructurales en el sistema alimentario global.
Es fácil culpar la actual crisis alimentaria a la guerra en Ucrania, pero nuestro sistema alimentario ha sido vulnerable durante mucho más tiempo, afirma Meijer.
El suministro de alimentos está cada vez más bajo presión, no solo debido a guerras y conflictos armados, sino también por los crecientes efectos del cambio climático. Además, las consecuencias económicas persistentes de la pandemia de coronavirus siguen jugando un papel. La inflación en los precios de los alimentos afecta duramente a los paÃses de bajos ingresos, pero también en los paÃses ricos los precios de los alimentos suben rápidamente.

