El 27 de abril de 2004, el agricultor de Charente, en el suroeste de Francia, sufrió una intoxicación grave tras inhalar accidentalmente los vapores de un pesticida mientras inspeccionaba el tanque de su pulverizador agrícola, que él creía vació.
El herbicida Lasso, comercializado por la empresa estadounidense, fue prohibido en 2007 debido a sus propiedades cancerígenas. Ese mismo año, el señor François presentó una demanda contra Monsanto.
Aunque Monsanto fue adquirida hace años por el grupo químico alemán Bayer, el agricultor francés continuó con sus procesos legales en Francia hasta el final, exigiendo una indemnización que superaba el millón de euros. El año pasado, un juez francés ya determinó que Bayer debía compensar al hombre por las secuelas permanentes de su enfermedad.
En un proceso posterior se tuvo que establecer finalmente la cuantía de la indemnización. Debido a que los abogados de Bayer argumentaron que la mayoría de las dolencias y enfermedades no se podían demostrar como causadas por la inhalación de los vapores de glifosato en 2004, la suma de la indemnización se fijó en unos 11.135 euros.
El agricultor Paul François y los grupos antipesticidas que apoyan su campaña expresaron su decepción por la cantidad, ya que intentan evidenciar una tendencia más amplia de enfermedades causadas por productos químicos agrícolas. “11.000 euros por tanto sacrificio”, comentó François tras la orden del tribunal francés para conceder la indemnización.
Bayer heredó la demanda legal francesa tras la adquisición de Monsanto, con sede en EE. UU., incluyendo una cartera de litigios relacionados con Roundup, otro herbicida. En los Estados Unidos se están llevando a cabo juicios por reclamaciones de daños que suman decenas de millones. Los demandantes alegan que el ingrediente activo glifosato de Roundup causa cáncer y otras enfermedades.

