Una amplia alianza de organizaciones suizas de naturaleza y medio ambiente, incluyendo sectores de la agricultura, apoya la propuesta del gobierno, frente a una alianza opositora formada por la asociación de agricultores suizos y otras organizaciones empresariales. En comparación con los países vecinos de la UE, la biodiversidad en Suiza no se encuentra en buen estado.
Los partidarios afirman que la extinción de especies es un gran problema que no solo afecta a la naturaleza, sino que también puede amenazar gravemente a la sociedad humana, incluida la agricultura y la economía. Según ellos, las medidas actuales son insuficientes para revertir la crisis ecológica en Suiza.
Los opositores, principalmente representantes del sector agrícola, critican fuertemente las medidas propuestas. Sostienen que estas son demasiado rígidas e irreales, lo que podría limitar severamente la producción agrícola. Esto tendría un impacto negativo en la seguridad alimentaria, ya que Suiza dispone de un terreno agrícola limitado.
Además, temen que reglas y restricciones más estrictas aumenten los costos para los agricultores y deterioren la posición competitiva de los productos suizos en el mercado internacional. Muchos agricultores consideran que las iniciativas les imponen una carga desproporcionada y que existen soluciones mejores y más equilibradas.
Un grupo particular de opositores está formado por agricultores ecológicos suizos, que normalmente apoyan prácticas agrícolas sostenibles. En la región de Berna, por ejemplo, estos agricultores ecológicos se han manifestado en contra de las iniciativas. Los agricultores ecológicos enfatizan que las actuales iniciativas pueden socavar su competitividad sin lograr ganancias ecológicas significativas.
Además, en el debate pesan argumentos económicos. Los agricultores y sus asociaciones expresan preocupación por las consecuencias financieras de las medidas sobre biodiversidad. Señalan los altos costos asociados con la implementación de reglas más estrictas.
En referéndums recientes sobre temas ambientales y climáticos en Suiza, los votantes se han pronunciado en varias ocasiones. Por ejemplo, en junio de 2021, los suizos rechazaron la "Ley CO2", una parte importante de la política climática suiza destinada a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La propuesta fue desechada debido a preocupaciones sobre el impacto económico, especialmente en las zonas rurales y la clase media.
Sin embargo, en 2022, los suizos aprobaron la ley "Sí a la protección climática", que estableció nuevas normativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuyó al cumplimiento de los objetivos climáticos internacionales.

