La ganadería brasileña teme una interrupción prolongada, y China podría buscar otros proveedores.
Aún no está claro si la exportación a otros países también será suspendida. Edmund Graham, presidente de la Asociación Irlandesa de Ganaderos de Vacuno y Ovino (ICSA), expresó su sorpresa en un congreso agrícola por el hecho de que Brasil no reportara exportaciones a la Unión Europea (UE).
La ganadería irlandesa ha instado a la Comisión Europea a investigar la situación en Brasil y a tomar todas las “medidas de precaución necesarias”.
El Ministerio de Agricultura brasileño declaró que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ha sido informada y que se enviaron muestras de prueba a un laboratorio en Canadá luego de descubrirse un caso de encefalopatía espongiforme bovina en una pequeña granja en el estado amazónico de Pará. El gobierno estatal señaló que se trata de un caso atípico que ocurre de forma espontánea en vacas de edad avanzada y es menos peligroso que el tipo clásico.
Como parte de un acuerdo bilateral de 2015, Brasil está obligado a suspender automáticamente el envío de carne de res a China tan pronto se detecte la enfermedad. En 2021, dos casos de encefalopatía espongiforme bovina obligaron a Brasil a suspender la exportación a China por aproximadamente tres meses. Esos casos también fueron del tipo atípico, pero Pekín mantuvo un embargo hasta principios del año pasado mientras funcionarios brasileños intentaban convencer a China de que la carne era segura.
China representó el año pasado el 55 por ciento del volumen total de exportación brasileña, equivalente a 1,24 millones de toneladas. Los otros mercados importantes de exportación de carne brasileña son Estados Unidos, la Unión Europea, Egipto, Hong Kong, Chile, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Israel y Arabia Saudita.

