El estudio reconoce que el uso de productos químicos en la agricultura es beneficioso para la estabilidad de la producción alimentaria, pero a largo plazo representa una amenaza para la diversidad y la calidad del suelo.
El estudio sobre los “impulsores” tanto de la producción como del consumo fue anunciado el año pasado, en respuesta a las alteradas suministraciones mundiales de cereales. Anteriormente, la Comisión Europea se opuso a las solicitudes para posponer partes del Green Deal y de la estrategia de la granja a la mesa porque el suministro de alimentos no estaba en peligro.
El estudio publicado esta semana se centra en decenas de factores (“drivers”) que según los investigadores afectan el suministro mundial de alimentos. El informe aparece poco después de que los ministros de Agricultura de la UE solicitaran nuevamente investigaciones adicionales, ya que no están satisfechos con los resultados de estudios anteriores.
En el estudio publicado actualmente se menciona en una nota al pie que este informe no reemplaza reportes anteriores.
El documento de trabajo enfatiza además que cuando los alimentos escasean, la presión sobre la fertilidad del suelo, el clima, la biodiversidad y la disponibilidad de agua aumenta. Si no se aborda pronto el problema ambiental y climático, pueden surgir cuellos de botella en el suministro, señala la Comisión Europea. Al final, el costo de no hacer nada es mayor que el costo de un proceso de alimentación más verde.
La Comisión de la UE advierte sobre una pérdida inminente de 9 mil millones de euros en el sector agrícola solo como resultado de la sequía prevista para 2030. Sin cambios políticos, los rendimientos en la agricultura disminuirán en 4,5 por ciento en 2030. Con políticas ambientales y climáticas adecuadas, la caída en los rendimientos en 2030 sería solo del 2,4 por ciento, según la investigación.
La reducción en el uso de pesticidas peligrosos sería importante para preservar la biodiversidad y proteger los insectos. Según la Comisión Europea, esto es posible sin pérdida de ingresos. Sin embargo, para ello deberían estar disponibles sustancias activas alternativas y con la ayuda de nuevas técnicas genómicas deberían salir al mercado razas resistentes a enfermedades.

