El fuerte aumento en el número de pacientes con Parkinson se debe en parte al uso de pesticidas en la agricultura. Un gran estudio nuevo debe aclarar más adelante este año la relación entre los pesticidas y la enfermedad de Parkinson.
Así lo afirma el profesor Bas Bloem, neurólogo del hospital Radboud en Nijmegen, en una entrevista con L1. Bloem recibió el pasado verano el Premio Stevin, una de las distinciones más altas en el país en ciencia, por su investigación innovadora sobre la enfermedad cerebral de Parkinson.
Este otoño, el neurólogo, sus pacientes y otros interesados serán agasajados en la ciudad de Nijmegen con un congreso internacional de tres días sobre Parkinson.
“Sabemos que los agricultores tienen un riesgo mucho mayor de padecer Parkinson. Los residentes cercanos a terrenos agrícolas también corren un riesgo más alto. Y si se administra a un ratón los pesticidas usados en el campo, se daña exactamente la zona involucrada en el Parkinson y ese ratón desarrolla también síntomas de Parkinson”, explica Bloem.
La escritora neerlandesa Karin Pinckaers – Lumey fue diagnosticada con Parkinson a los 43 años. Desde septiembre participa en un nuevo estudio con Bas Bloem para investigar qué impacto tiene el movimiento en el desarrollo de la enfermedad.
Bloem espera que el nuevo estudio con el IRAS de Utrecht demuestre que los hallazgos hechos en el extranjero también aplican en Países Bajos. “En Estados Unidos, Canadá y Francia el Parkinson se distribuye como un patchwork en el país. La enfermedad no está repartida uniformemente en la población.
Si superpones ese patchwork con zonas agrícolas y vitivinícolas, coinciden perfectamente. En Francia por esa razón el Parkinson ya fue reconocido oficialmente como enfermedad profesional entre los viticultores. El gobierno alemán está a punto de dar el mismo paso”, comenta Bloem.
Esta semana en el tribunal de Zutphen se pidió una condena de prisión de un año y medio para el director/propietario de 64 años, su hijo de 37 y un empleado de 45 años de una empresa importadora y proveedora de pesticidas. La fiscalía también pide una multa de 300.000 euros para la empresa, que habría ganado millones mediante fraude.
Según el Ministerio Público (OM), la empresa no respetaba las normas al importar y exportar productos fitosanitarios. Por ejemplo, se declaraba que los productos se fabricaban en Países Bajos, cuando en realidad se producía en China. Los tres acusados fueron interrogados durante un total de cinco días por el juez al respecto.
La empresa, productora y exportadora de productos fitosanitarios, ya fue identificada en 2012 por la Autoridad Neerlandesa de Seguridad Alimentaria y Productos de Consumo. Esa entidad afirma que la mitad de los productos fitosanitarios importados provienen de China, aunque su uso no está permitido en Países Bajos.

