Esta semana, la Comisión Europea ha ultimado la relajación de cuatro normas del Pacto Verde, contraviniendo así el consejo de científicos que afirman que la agricultura debe ser más sostenible. El nuevo enfoque pone fin, entre otras cosas, a la obligación anual de dejar en barbecho parcelas de cultivo para fomentar la biodiversidad. Tampoco será necesario cambiar de cultivo cada pocos años.
Estas medidas se establecieron en 2022, poco antes del estallido de la guerra rusa contra Ucrania. Ese conflicto generó temor a una menor disponibilidad de alimentos, motivo por el cual dichas normas no se han implementado en la práctica hasta ahora. En ese sentido, para los agricultores no cambia mucho.
Además, se suavizarán notablemente los requisitos para el cultivo de diversas plantas, para la protección del suelo contra la erosión y lixiviación, así como los requisitos para proteger los pastos en áreas naturales. La Comisión Europea también ha anunciado que quiere flexibilizar las normas sobre el uso de productos fitosanitarios y fertilizantes.
No está claro aún si habrá algún cambio o ampliación de las subvenciones agrícolas de la UE. Muchas organizaciones sectoriales y agricultores insisten en ello, pero depende del presupuesto total de la UE. Precisamente ese presupuesto deberá reducirse drásticamente en los próximos años, en parte porque el apoyo a Ucrania costará decenas de miles de millones.
Para estos últimos cambios, Bruselas también necesita la aprobación del Parlamento Europeo, que precisamente entrará el próximo mes en receso electoral.
La prevista relajación de las normas medioambientales es calificada por varias organizaciones agrícolas como "demasiado poca y demasiado tarde". Al mismo tiempo, hay protestas de los Verdes y organizaciones medioambientales. El martes, Wojciechowski debatirá sus propuestas con la comisión de Agricultura del Parlamento Europeo y una semana después con los 27 ministros de Agricultura.
En un debate aparte, los diputados europeos responsables de agricultura discutirán "los objetivos medioambientales europeos para la agricultura" con el Comisario de Clima Wopke Hoekstra.
Las organizaciones ambientales advierten que la relajación de las normas eliminará efectivamente los requisitos ecológicos, que ya son bajos, para los agricultores. Greenpeace afirmó que el precio para la sociedad en general es demasiado alto. La Comisión Europea actúa a ciegas y en contra de los hechos científicos, según la organización WWF.

