Durante más de un año, los países de la UE y el Parlamento Europeo han estado negociando sobre el llamado greenwashing. La semana pasada, el grupo más grande en el Europarlamento, el Partido Popular Europeo (PPE), expresó reservas ante la imposición de medidas proambientales. Cuando los conservadores apoyaron esta postura, Bruselas anunció que retiraría su propia propuesta.
Más de un año llevan los países de la UE y el Parlamento Europeo debatiendo medidas contra el greenwashing. Esta Directiva de Reclamaciones Verdes estaba diseñada para obligar a las empresas a que sus afirmaciones ambientales fueran verificables y confiables
La Comisión ahora argumenta que la directiva podría suponer una “carga administrativa innecesaria” para las pequeñas empresas. La formación cristianodemócrata PPE ya había manifestado dudas la semana pasada sobre esta medida ambiental vinculante. Junto con los Conservadores y Reformistas Europeos, el grupo apoyó la solicitud para retirar la directiva.
Politico informa que los liberales (Renew) y socialdemócratas (S&D) amenazan con retirar su apoyo a la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen. Consideran esta retirada como una ruptura con la cooperación centrista.
Un portavoz negó que la Comisión vaya a retirar la ley de forma definitiva —indicó que seguirá siendo objeto de debate. Pero Politico y otros medios de Bruselas mantienen su reporte sobre la retirada.
Si la directiva es retirada, un instrumento clave del Pacto Verde quedará bloqueado. Sin un marco europeo uniforme, la aplicación de reclamaciones ambientales honestas quedará en manos de cada Estado miembro.

