El acuerdo actual de 120 días entre Rusia, Ucrania, las Naciones Unidas y Turquía vence a finales de esta semana, y a finales del año pasado se acordó que dichos términos podían extenderse.
El presidente Norbert Lins y los líderes de delegación en la comisión de agricultura opinan que el acuerdo debe prolongarse más de 60 días "para garantizar el suministro mundial de alimentos". La guerra de Rusia contra Ucrania provocó a principios del año pasado un bloqueo de los puertos ucranianos en el Mar Negro y un aumento significativo de los precios de los cereales y fertilizantes.
Con la mediación de la ONU y Turquía, en el verano de 2022 se cerró un acuerdo sobre el grano que, entre otras cosas, permitía liberar los puertos ucranianos para la exportación de cereales. La iniciativa, acordada inicialmente por 120 días, se prorrogó en otoño por otros 120 días.
Según la ONU, desde la puesta en marcha del acuerdo del grano se han enviado aproximadamente 24 millones de toneladas de cereal en más de 1,600 cargas de barcos a través de los puertos del Mar Negro.
Según diversas agencias internacionales, se están llevando a cabo intensas consultas diplomáticas detrás de escena, en las que el jefe de la ONU, Antonio Guterres, insta a Moscú a mantener la exportación marítima de cereales ucranianos.
El Kremlin considera que deben flexibilizarse las sanciones internacionales contra el país, especialmente aquellas que obstaculizan la exportación de materias primas rusas para fertilizantes.
Los alimentos y fertilizantes no están formalmente incluidos en las reglas de boicot ni en las restricciones a la exportación, pero las normas más estrictas para pagos internacionales impiden o dificultan los pedidos a empresas rusas. Moscú considera que la ONU debe intervenir al respecto.

