La tensión política llevó a la decisión de posponer las votaciones sobre la aprobación de la nueva Comisión. Esto tiene consecuencias graves, dado que la actual Comisión Europea pronto verá finalizado su mandato.
La confrontación gira aparentemente en torno a la (re)designación del candidato húngaro Oliver Varhely, y al cargo de vicepresidente para el candidato italiano Fitto. Este último es visto como un candidato del grupo político ECR-Conservadores. Várhelyi, propuesto por el primer ministro húngaro pro-ruso Viktor Orbán, enfrenta mucha oposición de los eurodiputados.
El líder del partido popular europeo (PPE) y demócrata cristiano Manfred Weber insiste en aprobar al candidato húngaro. Sin embargo, esto encuentra una considerable resistencia de Socialistas y Demócratas (S&D) y del grupo liberal Renew. En respuesta, el PPE ha puesto en duda la próxima aprobación de un candidato español aprobado por S&D.
La líder del grupo S&D, Iratxe García, acusó al PPE de secuestrar a la Unión Europea al aferrarse al controvertido candidato húngaro. Según ella, esto amenaza con socavar la legitimidad y el funcionamiento de la nueva Comisión bajo la dirección de Ursula von der Leyen (PPE). “El PPE pone en juego la credibilidad de la UE por intereses políticos,” aseguró García.
En el trasfondo, se dio que el jueves el PPE sometió a votación en el Parlamento Europeo enmiendas para retrasar aún más la entrada en vigor de la Ley Europea contra la Deforestación y para debilitar su contenido. Con ello, el PPE retrocedió respecto a acuerdos previos con S&D y Renew sobre un aplazamiento técnico, no sustantivo, de un año. El PPE obtuvo las debilidades con el apoyo de grupos conservadores, nacionalistas y de extrema derecha, la 'mayoría de derechas en la UE'.
Ursula von der Leyen declaró antes de su renovación que no gobernaría sobre la derecha. Pero en su lista de deseos sigue figurando el polémico candidato húngaro, y el presidente del grupo PPE en el Parlamento Europeo hace negocios con la derecha.
Mientras tanto, crece la preocupación por el efecto que este estancamiento político tiene en el funcionamiento de la Unión Europea. Analistas señalan que los retrasos prolongados pueden obstaculizar la toma de decisiones y la ejecución de medidas políticas clave de la UE. “Si el estancamiento político continúa, puede dañar gravemente la credibilidad de la UE dentro y fuera,” advierten expertos.

