Este tipo de reservas de casas de vacaciones y escapadas de fin de semana se realizan habitualmente a través de plataformas online como Airbnb, Booking, Expedia y TripAdvisor.
En los países de la UE, el alquiler vacacional y de corto plazo ha crecido de manera explosiva en los últimos años. Al menos una cuarta parte de los alojamientos turísticos se ofrecen directamente a través de internet. Existen muchos excesos, como el turismo masivo y el alquiler ilegal. Además, en las grandes ciudades esto reduce el espacio disponible para personas que buscan vivienda.
Las plataformas de reservas y los arrendadores tendrán que registrar y compartir datos con las autoridades. También se exige que los anunciantes verifiquen que realmente se trata de un alquiler legal. Las autoridades locales podrán pedir a las plataformas que eliminen ofertas y anuncios ilegales. Asimismo, podrán imponer multas a plataformas o propietarios que no cumplan las normas.
Cada país de la UE deberá contar con una ventanilla digital única donde las plataformas de reservas facilitarán mensualmente información sobre el alquiler, como el número de noches que se ha alquilado una casa y el número de huéspedes que se han alojado. Así se podrá gestionar también el pago del impuesto municipal para turistas.
La eurodiputada holandesa Kim van Sparrentak (GroenLinks) es la ponente del Parlamento Europeo para el expediente sobre Alquileres de Corta Estancia. “Las ciudades enfrentan un pico en el alquiler ilegal de corta duración para vacaciones. Esto hace que vivir en las ciudades de toda Europa sea más difícil y menos asequible”, explica Van Sparrentak.
Desde la aparición de plataformas online de alquiler como Airbnb y Booking, hace unos diez años, el número de alojamientos de corta estancia ha crecido enormemente. Aunque esta forma de alquiler aporta beneficios para propietarios de, entre otros, ‘segundas residencias’, arrendadores locales, turistas, la economía y las autoridades locales, investigaciones muestran que se necesitan normas adecuadas para evitar abusos.
Muchas regiones sufren la falta de regulación, lo que genera problemas como precios de alquiler demasiado altos, desplazamiento de residentes permanentes, turismo masivo y competencia desleal.

