De cara a la cumbre especial de la UE del 20 de febrero en Bruselas, el Parlamento Europeo ha dejado claro a los líderes europeos cuáles son los requisitos mínimos que debe cumplir el marco financiero plurianual de la UE. Sin duda, deben abrirse nuevas fuentes de ingresos. De lo contrario, Estrasburgo amenaza con votar en contra de los planes presupuestarios de los líderes.
El presidente de la UE, Michel, ha convocado a los primeros ministros y jefes de Estado a una cumbre extraordinaria en Bruselas porque las grandes discrepancias sobre ingresos y gastos amenazan con paralizar el funcionamiento de la maquinaria de la UE a partir de 2021.
No está claro aún si la cumbre durará uno, dos o tres días. El presidente Michel ha declarado que, en cualquier caso, debe lograrse la unanimidad entre los líderes europeos. Todavía no se han puesto de acuerdo en una posición común. Austria ya ha amenazado con votar en contra de cualquier tipo de aumento.
El Parlamento Europeo estableció su posición sobre los marcos financieros ya en noviembre de 2018. En líneas generales, sostiene que en la UE se debe definir qué queremos hacer, que el paquete de tareas y políticas sea el principal, y que los gastos sean consecuencia de ello. La Comisión Europea está de acuerdo en gran medida con esta visión. En Bruselas y Estrasburgo se critica mucho a los primeros ministros y ministros que solo hablan de dinero.
Como ejemplo se menciona la apelación de los jefes de Estado que dicen que deben desplegarse urgentemente 10.000 agentes adicionales de aduanas y policía en las fronteras europeas para hacer frente a la llegada de inmigrantes ilegales, pero luego los ministros de Finanzas no asignan presupuesto para ello. Lo mismo ocurre con la política climática: todos coinciden en que hay que actuar cuanto antes, pero los países más austeros de la UE aparentemente no están dispuestos a aportar fondos.
Los miembros del Parlamento Europeo volverán hoy a defender un ambicioso marco financiero plurianual (MFP) para el período 2021-2027. Ese presupuesto debe liberar suficientes recursos, no solo para todas las tareas y actividades existentes, sino también para asuntos nuevos e importantes como la acción climática, la investigación, la digitalización, el apoyo al empleo juvenil y a las pequeñas y medianas empresas. Al mismo tiempo, deben mantenerse intactas las subvenciones existentes de la UE para las comunidades rurales, agricultores y regiones más pobres.
El núcleo de las demandas del Parlamento Europeo es que el presupuesto plurianual incluya necesariamente "nuevos ingresos". Desde hace tiempo se contempla la introducción de un depósito en la UE para botellas de plástico. Algunos ministros se oponen a ello porque comerciantes y sectores en sus países están en contra.
También se habla dentro de la UE de la introducción de un tipo de impuesto a internet/publicidad. Algunos países aún se muestran contrarios, por miedo a represalias estadounidenses. Asimismo, la multa o sanción impuesta a los países de la UE poco amistosos con la moneda única es controvertida. Hay planes para retirar subvenciones a países como Polonia y Hungría si no cumplen con las normas de conducta de la UE.
Estas nuevas fuentes de ingresos se consideran "impuestos" y en las reglas de la UE se acordó que para ello se requiere unanimidad entre los primeros ministros y ministros. En el Parlamento Europeo, decisiones de tal calado pueden aprobarse por mayoría simple.
El eurodiputado neerlandés del PvdA, Paul Tang, declaró en la víspera del debate plenario que para los socialdemócratas un presupuesto moderno y eficaz es más importante que un número arbitrario. La postura rígida del primer ministro neerlandés Mark Rutte y del canciller austríaco Sebastian Kurz, que se aferran a un máximo del 1,00 %, según él, obstaculiza el progreso.
Otras eurofacciones criticaron también las barreras financieras impuestas hasta ahora por algunos países occidentales ricos. El eurodiputado neerlandés Bas Eickhout (Verdes) calificó eso como “Ahorrando centavos, perdiendo libras”.

