El Parlamento Europeo ha comenzado el trámite parlamentario de la nueva estrategia de la Comisión Europea de la granja a la mesa. Esta política F2F y los nuevos criterios de seguridad alimentaria son una parte esencial del Green Deal del comisario holandés de la UE, Frans Timmermans.
La reacción del Parlamento se debatió el lunes en una sesión conjunta de la Comisión de Agricultura (AGRI) y la Comisión de Medio Ambiente (ENVI). Como punto de partida del debate sirvió un informe preliminar de los dos coponentes: el democristiano italiano Herbert Dorfmann y la eurodiputada holandesa Anja Hazekamp (Partido por los Animales).
Los grupos de la UE discutirán el texto presentado en las próximas semanas e introducirán propuestas de enmienda. El documento inicial de los dos coponentes es, por tanto, sólo un primer paso. Hasta ahora, ambas comisiones del Parlamento Europeo van por caminos separados, pero finalmente se espera que el Parlamento adopte una posición unificada.
Las estrategias Farm to Fork y la nueva biodiversidad, relacionadas con el Green Deal, están estrechamente vinculadas con la Política Agrícola Común (PAC), que actualmente está en proceso de reforma. Dorfmann y Hazekamp establecen “una conexión directa entre personas saludables, sociedades saludables y un planeta saludable con un sistema alimentario más sostenible, justo y resiliente”.
“La ganadería industrial y el cultivo de monocultivos, con un uso intensivo de químicos, son desastrosos para las personas, los animales y el medio ambiente. Debemos dejar atrás los métodos de producción alimentaria a gran escala e intensivos,” afirman en su informe conjunto.
Además, los ponentes expresan preocupación por el aumento de enfermedades zoonóticas transmitidas de animales a humanos. “La actual pandemia de Covid muestra las consecuencias cuando las enfermedades animales saltan a los humanos. Actualmente, en la UE se crían anualmente más de siete mil millones de animales, a menudo en grandes cantidades en espacios reducidos.” Según la eurodiputada holandesa, esta ganadería intensiva es un caldo de cultivo para nuevas enfermedades zoonóticas.
Asimismo, insiste en detener las subvenciones para la agricultura y ganadería intensiva e industrial. “Los modelos agrícolas con consecuencias negativas para la biodiversidad no deben recibir financiación climática ni ser promovidos. Fomentar productos alimentarios locales, ecológicos y de origen vegetal,” es una de las recomendaciones de Hazekamp.

