En la reciente cumbre de la UE, Hungría votó en contra del presupuesto de la UE porque en las cuentas de Bruselas se destinan varias decenas de miles de millones en ayudas financieras para Ucrania. Además, el gobierno húngaro se opone a iniciar negociaciones con Kyiv sobre una futura adhesión a la UE.
El primer ministro húngaro Orbán es considerado un aliado político del presidente ruso Putin y se niega a colaborar con las sanciones europeas contra Moscú. Durante mucho tiempo, Orbán contó con el apoyo dentro de la UE del gobierno polaco PiS, pero recientemente un nuevo gobierno pro-UE liderado por el ex presidente de la UE Donald Tusk asumió el poder en Polonia.
Hungría lleva años siendo un obstáculo dentro de la UE, rechazando numerosas normas, leyes y procedimientos europeos. Como medida de presión, desde Bruselas se retrasa o pospone el desembolso de subvenciones europeas para forzar a Budapest a cumplir con las reglas de la UE. Sin embargo, esto se hace de forma limitada.
Hace algunos años, el Parlamento Europeo en Estrasburgo ya pidió retirar el derecho a voto de los húngaros y congelar las subvenciones, pero la mayoría de los líderes europeos quieren evitar un enfrentamiento definitivo con su homólogo Orbán.
La cumbre de la UE del mes pasado cerró otro año de ásperos conflictos entre la UE y Budapest, entre otros temas sobre la independencia de los tribunales húngaros, la corrupción y la limitación de las libertades civiles.
Los políticos europeos quieren aprobar la próxima semana una resolución sobre Hungría, ya que los 27 jefes de gobierno decidieron nuevamente liberar finalmente esas subvenciones europeas para Budapest.
Las dudas sobre la sintonía de Orbán y Hungría con la UE se hicieron aún más evidentes la semana pasada con el anuncio del presidente de la UE (belga) Charles Michel, quien dejará su cargo anticipadamente en julio. Michel quiere ser candidato en junio a las elecciones europeas, aunque su mandato como presidente de la UE termina a finales de diciembre.
En los procedimientos de la UE está estipulado que ante una ausencia imprevista, el presidente de la UE sea reemplazado por el primer ministro del país de la UE que ostente en ese momento la presidencia rotatoria de la UE. En la primera mitad de este año es Bélgica, y en la segunda mitad Hungría. En los últimos meses de 2024 deben finalizar, entre otros, las discusiones y negociaciones sobre la composición de una nueva Comisión Europea.

