El objetivo de flexibilizar las normas es poder desarrollar variedades de plantas mejoradas y resistentes al clima, que también sean resistentes a plagas, que ofrezcan mayores rendimientos y que requieran menos fertilizantes y pesticidas. Esto debe ayudar a hacer el sistema alimentario más sostenible y resistente, y también puede evitar que los cultivos y productos agrícolas se deterioren rápidamente.
Con una mayoría de 307 votos a favor contra 263 en contra (y 41 abstenciones), se permite modificar ciertos cultivos alimentarios (NGT1) con la llamada técnica de tijeras Crispr-cas. Para otros cultivos (NGT2) aún no se autoriza. Más de 150 de los más de 700 eurodiputados no estuvieron presentes en Estrasburgo o no participaron en la votación.
El Parlamento también adoptó la posición de que los alimentos que contengan cultivos modificados con estas nuevas técnicas genéticas deben excluirse de la cadena de alimentos orgánicos. Por tanto, los políticos de la UE consideran que debe indicarse en las etiquetas si se ha utilizado tratamiento con OMG. Además, debería prohibirse solicitar y otorgar patentes sobre este tipo de "nuevos" alimentos.
Debido a estas dos últimas posiciones, todavía no está claro si las nuevas normas podrán entrar en vigor próximamente, ya que varios países de la UE quieren reglas más amplias. Incluso hay propuestas para eliminar la distinción entre NGT1 y NGT2. Próximamente, los 26 ministros de agricultura deberán alcanzar una mayoría cualificada, tras lo cual se negociará con el Parlamento una postura común.
Los opositores consideran muy preocupante que cultivos genéticamente modificados puedan llegar al medio ambiente y a nuestro plato sin evaluación de seguridad. "La industria biotecnológica ha hecho todo lo posible para eliminar las normas sobre genética. Es muy preocupante que el lobby de las multinacionales gane en Bruselas", declaró la eurodiputada y co-negociadora Anja Hazekamp (Partido por los Animales).
El Parlamento Europeo insiste en que en la etiqueta debe figurar la indicación "nuevas técnicas genómicas". La libertad de elección para los consumidores es importante: desean tener la opción de decidir si optan o no por estos productos, afirmó Hazekamp.
También para los productores de alimentos orgánicos la libertad de elección es fundamental. Recientemente, la Cámara Baja de los Países Bajos instó al ministro neerlandés Piet Adema (Agricultura, Naturaleza y Calidad Alimentaria) mediante una moción a garantizar la libertad de elección de los consumidores y a asegurar que el sector orgánico pueda permanecer libre de genética modificada.
El eurodiputado neerlandés Jan Huitema, del VVD, está satisfecho con la aprobación de la propuesta. Considera que es una decisión que llega en el momento justo. "No podemos darnos el lujo de excluir nuevas innovaciones basándonos en percepciones subjetivas. Con nuevas técnicas de mejoramiento podemos reintroducir los mecanismos naturales de defensa de las plantas en nuestros cultivos alimenticios, como en las patatas y los cereales.
Otras partes del mundo ya utilizan estas nuevas técnicas de mejoramiento, mientras Europa se quedó atrás debido a la estricta legislación sobre OMG".

