Trollrensics examinó cientos de miles de mensajes en X (antes Twitter) enviados antes y durante las elecciones europeas. En Alemania, al menos un 10 % de todos los tuits sobre el partido de extrema derecha Alternative für Deutschland (AfD) provenían de cuentas rusas. En Francia, este porcentaje alcanzaba al menos el 20 % de todos los mensajes sobre el extremista de derecha Éric Zemmour.
Redes organizadas estuvieron activas en Francia y Alemania, pero también los votantes en Países Bajos, Italia y el público de habla inglesa fueron manipulados por la red de trolls. Esto se desprende de una investigación independiente encargada por el grupo de los socialdemócratas europeos en el Parlamento Europeo (S&D) y GroenLinks-PvdA.
El eurodiputado Thijs Reuten (GroenLinks-PvdA) se mostró consternado en una reacción: “Esto demuestra que nuestra democracia es vulnerable y que potencias extranjeras invierten mucho dinero y esfuerzo para sembrar división. Debemos defendernos mejor contra estos intentos de influencia extranjera. Espero que la Comisión Europea y los servicios de inteligencia estén atentos a esto”.
La eurodiputada Kim van Sparrentak (GroenLinks-PvdA) manifestó que este informe confirma que cualquiera puede manipular los algoritmos de las plataformas de redes sociales y usarlos en nuestra contra. “Esto es un peligro directo para nuestra democracia. No podemos permitir que continúe el statu quo en el que las empresas tecnológicas deciden lo que ves en línea basándose en su búsqueda de lucro. Debemos actuar con urgencia”.
La investigación también muestra que el apoyo al partido alemán AfD recibió un gran impulso gracias al ejército de trolls. Al menos un 10,7 % de los tuits sobre el AfD provenían de la red rusa de desinformación. Los investigadores esperan que el porcentaje real en el caso de Alemania sea significativamente más alto.
La Unión Europea, hace dos años, tras el inicio de la guerra rusa contra Ucrania, ha monitorizado mejor las actividades de propaganda rusa. También se ha empezado a retirar de la televisión las cadenas de propaganda rusas (estatales). Algunos sindicatos de periodistas europeos consideran que esto es censura y opinan que las instituciones de la UE no deberían intervenir en ello. Además, dentro de la UE ya se ha iniciado una investigación sobre sobornos rusos a políticos y funcionarios europeos.

