La Unión Europea anticipa una acción de represalia por parte del dictador bielorruso Alexander Lukashenko tras las sanciones que Bruselas le impuso recientemente. Las sanciones de la UE se emitieron luego de que Lukashenko, mediante fraude electoral, reclamara su reelección el año pasado y posteriormente reprimiera brutalmente las protestas de la oposición.
Desde entonces, Lukashenko transporta refugiados de países como Afganistán, Irak y Yemen hacia la zona fronteriza con Letonia, Lituania y Polonia, donde esperan poder solicitar asilo.
Organizaciones de derechos humanos lanzan la alarma, no tanto por el dictador despiadado, sino más por la actuación especialmente de Polonia. Guardias fronterizos polacos supuestamente devuelven a los migrantes, lo que implicaría que Polonia actúa en contra del derecho comunitario y del derecho internacional.
Dado que Bielorrusia no acepta la devolución de los migrantes, estos quedan abandonados a su suerte sin comida ni agua. Polonia, habiendo declarado el estado de emergencia en la zona fronteriza, no permite la entrada a periodistas. Varsovia también mantiene alejados a los observadores de la UE.
La paciencia del eurodiputado neerlandés Thijs Reuten (PvdA) se ha agotado. Más de un año después de las “elecciones” en Bielorrusia, Reuten ha instado a los países de la UE a no permitir que Lukashenko continúe actuando impunemente. “Usar a las personas como herramienta de presión política es totalmente inaceptable, pero el abandono y las devoluciones en caliente nunca deben ser la respuesta europea.”
Junto con un eurodiputado polaco y presidente de la delegación para Bielorrusia, Robert Biedron, Reuten escribió el mes pasado una carta para instar al primer ministro polaco a encontrar una solución. “Usar a las personas como herramienta de presión política es totalmente inaceptable, pero el abandono y las devoluciones en caliente nunca deben ser la respuesta europea”.
“Un Moria en la UE ya sería demasiado. Por eso espero que Polonia brinde ayuda a estas personas lo antes posible, en colaboración con la Comisión Europea y los estados miembros. No debemos permitir que un dictador nos divida.”

