Durante una visita de trabajo en la frontera entre Bulgaria y Turquía, los europarlamentarios volvieron a constatar infracciones en los transportes de animales hacia destinos fuera de la UE. Fue la sexta visita a un puesto fronterizo de la UE desde donde salen transportes de ganado hacia África y Oriente Medio.
“Los bovinos llegaron hambrientos y sedientos a la frontera turca, y aún les quedaba un largo viaje por delante. Nosotros mismos tuvimos que comprar heno para los animales,” dice la europarlamentaria neerlandesa Anja Hazekamp (Partido por los Animales). En los últimos años, los europarlamentarios han realizado visitas de trabajo a puertos de exportación en Eslovenia, Croacia, España, Francia y Rumanía.
También inspecciones oficiales de la Comisión Europea e investigaciones de organizaciones de protección animal confirman irregularidades en los transportes de animales de varios días a largas distancias.
La UE no puede garantizar el bienestar de estos animales una vez que cruzan la frontera, aunque según las normas debería hacerlo. Un veto a nivel europeo a la exportación de animales vivos hacia países fuera de la UE es, según los europarlamentarios, la única forma de detener este sufrimiento animal.
A raíz de informes anteriores y varias audiencias en el Parlamento Europeo con transportistas, autoridades nacionales, agricultores, organizaciones de bienestar animal y la Comisión Europea, Hazekamp ha presentado una serie de recomendaciones. Ella es vicepresidenta de la comisión parlamentaria de investigación sobre transportes de animales.
Anualmente, la UE exporta más de 3 millones de ovejas, vacas, lechones y cabras y cientos de millones de pollos a países fuera de Europa, entre ellos Rusia, África y Oriente Medio. La probabilidad de que los animales sufran durante el transporte a terceros países es alta, según confirman la Comisión Europea y las organizaciones de bienestar animal.
Actualmente se demanda un veto a la exportación de animales vivos, que ya apoyan también Países Bajos, Alemania y Luxemburgo. Las prohibiciones nacionales, como las de Países Bajos y Alemania, todavía se evaden exportando primero los animales a otro país de la UE. “Solo con un veto a nivel europeo es posible detener esta exportación,” afirma Hazekamp.
Actualmente hay 78 barcos con permiso en la UE para transportar animales. Son barcos de carga antiguos convertidos, que según críticos están apenas adaptados al comportamiento animal.

