El Parlamento Europeo en Estrasburgo aprobó con una mayoría inesperadamente amplia la nueva Comisión Europea bajo el liderazgo de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Su comisión recibió el apoyo de 461 eurodiputados, frente a 157 votos en contra y 89 abstenciones. Esos 461 votos son considerablemente más que los 383 votos que Von der Leyen obtuvo a principios de este año en su propia elección como presidenta.
En aquel momento, su elección fue ajustada, gracias al apoyo de unas pocas decenas de eurodiputados conservadores de Europa del Este, y a pesar de las abstenciones y votos en contra de varias decenas de socialdemócratas y liberales. Esa falta de apoyo fue principalmente una señal de desaprobación hacia la elección de los jefes de Estado que dieron la espalda al sistema Spitzenkandidat del Parlamento Europeo. En esta ocasión, los tres partidos de la coalición votaron casi unánimemente a favor, contando además con el apoyo de unas veinte conservadores europeos.
Los Verdes se abstuvieron. Ellos habrían querido votar en contra de la Comisión debido al nombramiento de candidatos controvertidos de Francia y Hungría, y habrían votado a favor debido a la ambiciosa política medioambiental y climática. La Izquierda Unida, los brexiters británicos, nacionalistas conservadores y extremistas de derechas italianos, españoles y alemanes votaron en contra.
En su discurso ante el parlamento, Von der Leyen señaló que la lucha contra el cambio climático es un desafío existencial para esta nueva Comisión Europea. Por ello, es muy necesaria una 'Green Deal' para lograr que Europa sea climáticamente neutra para 2050, y nombró al comisario neerlandés “Frans Timmermans como la persona adecuada para conseguirlo”.
La Green Deal es nuestra nueva estrategia de crecimiento que debe generar nuevos empleos, tecnologías, energía limpia, menos emisiones y estándares globales “al servicio de los ciudadanos”, según Von der Leyen. Para ello, “son necesarias inversiones masivas”. Su comisión “geopolítica” se comprometerá a una “mejor orden mundial que desean los ciudadanos europeos”. Quiere que Europa pueda ejercer mayor contrapeso frente a las grandes potencias EE. UU., Rusia y China.
También en el ámbito de la digitalización y la protección de datos existen muchas ambiciones. Que los datos personales de los europeos terminen con cada clic en EE. UU. no es una situación buena, dijo ella. “Se trata de que seamos nosotros quienes marquemos las reglas. Eso es una prioridad absoluta.”
En cuanto a migración y asilo, es necesario poner fin al estancamiento entre los países de la UE, afirmó Von der Leyen. Subrayó la necesidad de reformar el sistema de asilo de manera solidaria y con fronteras exteriores más fuertes. “Pero Europa siempre ofrecerá refugio a las personas que necesiten protección internacional”, dijo.
Reconoció que los planes de políticas anunciados ahora en muchos casos pueden y deben provocar una verdadera transformación. Desde los grupos conservadores y nacionalistas ya se había dicho que precisamente por eso se votó en contra de esta comisión.
De cara a las próximas negociaciones sobre el presupuesto plurianual (2021–2027), Von der Leyen recordó a sus críticos que la Europa actual ya no es la misma que la de hace siete años, y que los ciudadanos europeos pueden esperar que dentro de siete años la UE tampoco sea la misma que hoy.

