El ponente parlamentario, el popular Axel Voss, quiere que solo las empresas con más de 3000 empleados estén obligadas a informar sobre sostenibilidad. En los planes actuales, el umbral es de 1000 empleados. Voss considera que este enfoque más estricto ejerce demasiada presión sobre las pequeñas y medianas empresas.
Según Voss, además, las obligaciones de reporte deberían limitarse a la entrega de información a las instituciones europeas. Solo en una fase posterior, las empresas podrían estar obligadas a adaptar realmente su forma de operar. Así, espera encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad y la viabilidad económica.
Las propuestas forman parte de la llamada revisión Omnibus de las normas y procedimientos de la UE. Esta se puso en marcha basándose en las recomendaciones del excomisario europeo Mario Draghi, quien el año pasado abogó por una economía europea más competitiva.
Dentro de las instituciones europeas, la línea de Voss recibe amplio apoyo. Tanto en el Consejo de Ministros como en la mayoría de los grupos del Parlamento Europeo hay respaldo para reducir la carga regulatoria y disminuir las obligaciones para las empresas. Esto es especialmente cierto para los partidos de centro-derecha y liberales.
Los opositores, sobre todo del sector de izquierda y progresista-liberal, consideran que la UE no debe ceder a la presión del mundo empresarial. Quieren que la UE mantenga una supervisión vinculante de la política de sostenibilidad, incluso para las empresas más pequeñas. Según ellos, el control gubernamental sigue siendo necesario para prevenir daños ambientales y abusos.
Las negociaciones sobre la legislación Omnibus aún están en pleno curso. Según el democristiano Voss, la UE debe velar para evitar un enfoque demasiado burocrático de la sostenibilidad. “Debemos simplificar sin debilitar,” afirmó anteriormente en una declaración a la prensa.

