El aplazamiento fue propuesto por la Comisión Europea para dar más tiempo a empresas y países para cumplir con los nuevos requisitos complejos. Los críticos, entre ellos parlamentarios y ONG, han acusado a la Comisión Europea de tramitarlo con lentitud.
Se tardaron meses en establecer mecanismos de control importantes y directrices, lo que generó incertidumbre sobre cómo las empresas podrían cumplir con las normas. Las micro y pequeñas empresas incluso dispondrán hasta mediados de 2026 para ajustarse a la regulación.
Bajo el liderazgo del grupo popular europeo (PPE), la mayoría de derechas del Parlamento Europeo intentó el mes pasado incluir diversas reglas de excepción. Esto fue ahora rechazado por los ministros y embajadores de los países de la UE.
Según organizaciones medioambientales como el Fondo Mundial para la Naturaleza, es crucial que la ley mantenga su integridad para contrarrestar la pérdida mundial de biodiversidad y alcanzar los objetivos climáticos de la UE.
El objetivo del reglamento permanece sin cambios: combatir la deforestación global asegurando que productos como café, soja, cacao, madera y aceite de palma que ingresan a la UE no provengan de áreas deforestadas recientemente (después de diciembre de 2020).
No obstante, la ley sigue siendo controvertida. Mientras que los países dependientes de las exportaciones a la UE se preocupan por las consecuencias económicas, algunas variantes consideran que el aplazamiento sólo ofrece más tiempo para mejorar la implementación sin invertir en los esfuerzos ambientales.

