La eurodiputada liberal neerlandesa Raquel García Hermida-van der Walle arremetió duramente contra la Comisión Europea durante el debate. Según ella, la Comisión socava su propia credibilidad moral al iniciar conversaciones con un régimen que se responsabiliza de violencia y una opresión severa de la población.
Legitimidad
El parlamento desea que la Unión Europea mantenga distancia de cualquier forma de reconocimiento o normalización de los talibanes. También el plan para invitar a una delegación talibán a Bruselas para conversaciones técnicas enfrenta resistencia. Los críticos consideran que tales encuentros podrían otorgar legitimidad internacional al régimen.
La Comisión Europea enfatiza que se trata únicamente de conversaciones técnicas. Las reuniones deben centrarse en los procedimientos de retorno de ciudadanos afganos sin derecho a residir en Europa. Según la Comisión, estas consultas no implican el reconocimiento político de los talibanes.
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Más ayuda
Los opositores dentro del parlamento consideran insuficiente esta explicación. Sostienen que la política migratoria no debe conducir a colaborar con un régimen que restringe aún más los derechos de las mujeres y legaliza castigos corporales. Además, según ellos, dialogar con los talibanes no resolverá los problemas migratorios.
Además de criticar a los talibanes, los eurodiputados solicitaron atención para la ayuda humanitaria a la población afgana. En particular, señalaron el apoyo a activistas por los derechos de las mujeres, periodistas, abogados, jueces y organizaciones lideradas por mujeres.
Contradicción
La discusión entre los organismos e instituciones de la UE revela las tensiones entre la política migratoria europea y el deseo de poner los derechos humanos en el centro. Mientras la Comisión Europea busca acuerdos prácticos para poder devolver a inmigrantes afganos rechazados, en el Parlamento Europeo crece la resistencia a cualquier consulta directa con los talibanes.
Funcionarios europeos, diplomáticos y eurodiputados no lograron esta pasada semana alcanzar un acuerdo sobre la fecha de entrada en vigor de la nueva política europea de asilo. Se esperaba que fuera la última ronda de negociaciones para la implementación para el 1 de junio de la normativa de retorno, una revisión controvertida de las normas de expulsión de la UE.
Expulsión
El nuevo reglamento se considera la pieza faltante del pacto migratorio de la UE, con el cual los países miembros pueden trasladar solicitantes de asilo rechazados y migrantes irregulares a 'centros de retorno' fuera de la UE. Esto también aplicaría para familias con niños (pequeños). Varios países de la UE han declarado que necesitan más tiempo para poder implementar el nuevo reglamento.
Persisten las diferencias de opinión, y antes de que se pueda alcanzar un acuerdo definitivo, los negociadores deberán encontrar en la próxima semana una manera de comprometerse en algunos de los aspectos más políticamente sensibles de la normativa.

