Este político del partido del euroescéptico Nigel Farage es originario de Gales y ya había presentado una confesión plena ante el tribunal. Gill fue condenado por el tribunal Old Bailey en Londres.
El tribunal estableció que sus acciones no solo dañaron su propia credibilidad, sino que también perjudicaron los procesos democráticos más amplios en los que desempeñaba un papel oficial.
Con el dictamen pronunciado contra él, este caso marca una de las penas más severas por corrupción política en la reciente jurisprudencia británica, donde el tribunal subrayó la importancia del cargo público de Gill al evaluar sus actos.
Gill reconoció ocho casos de soborno entre diciembre de 2018 y julio de 2019. Durante ese período, según el tribunal, recibió decenas de miles de euros o libras esterlinas para pronunciar declaraciones prorrusas en el parlamento y en apariciones mediáticas.
El dinero provenía del político ucraniano Oleg Voloshyn, a quien el juez describió como un enlace clave entre Gill y Moscú. Según el tribunal, Voloshyn también proporcionó los guiones para las declaraciones que Gill luego expresaba públicamente.
Gill usó los pagos para dar discursos en los que criticaba la situación en Ucrania y cuestionaba el estado de la democracia allí. Según el tribunal, sus comentarios se utilizaron activamente para apoyar la perspectiva prorrusa.
El juez concluyó que Gill abusó gravemente de su posición como representante electo. Gill había estado políticamente activo durante mucho tiempo en partidos euroescépticos. Fue político por UKIP, luego en el Brexit Party y finalmente líder de Reform UK en Gales.
El caso contra Gill se centró exclusivamente en sus acciones como político electo en apariciones mediáticas de la UE. En dos artículos se describe cómo, a cambio de los pagos, mostró disposición para ofrecer declaraciones, realizar apariciones en televisión y hacer intervenciones parlamentarias que encajaban con el mensaje de su cliente.

