Estas subvenciones, que ascienden a cientos de millones de euros anuales, están destinadas a apoyar a defensores de intereses y organizaciones para dar a conocer y asesorar sobre nuevos planes políticos de la UE. Estas organizaciones no solo están en el ámbito de la naturaleza y el medio ambiente, sino también en cuestiones de salud, transporte público, derechos humanos y temas sociales.
Estas organizaciones suelen criticar los planes de la UE, pero por su experiencia son invitadas a las mesas de discusión europeas con apoyo de la UE. Los políticos pro-agricultura de la UE sostienen que las críticas de las organizaciones ambientales a la política agrícola son injustificadas y perjudiciales para el sector agrícola.
Los eurodiputados están divididos sobre el tema. Algunos consideran que las subvenciones son necesarias para fomentar la participación democrática y para representar una amplia gama de opiniones. Otros parlamentarios abogan por reglas más estrictas para evitar que las subvenciones de la UE se usen para campañas sesgadas.
En el Parlamento Europeo, son principalmente los demócrata-cristianos alemanes del PPE quienes protestan contra esto desde hace varios años. Según ellos, algunas organizaciones ambientales utilizan fondos de la UE para llevar a cabo campañas que presentan a los agricultores bajo una luz negativa. La bávara del PPE Monika Hohlmeier (miembro de la Comisión de Control Presupuestario) criticó que Bruselas subvencione "acciones anti-agro".
Ante esto, otros políticos de la UE señalaron que la propia señora Hohlmeier figura en la nómina del grupo agrícola alemán Baywa, con un ingreso adicional de 75.000 euros anuales, formando así parte del lobby agrícola en la UE. Anteriormente, Hohlmeier y otros protestaron enérgicamente cuando Bruselas quiso recortar varios millones de euros del presupuesto, que asciende a cientos de millones, destinado a la promoción del consumo de carne.
En esta ocasión, la nueva delegación holandesa del BBB en el Parlamento Europeo se sumó a la campaña de rechazo de De Telegraaf contra el excomisario Frans Timmermans, así como a las críticas del lobby agrícola hacia las acciones de protesta de las organizaciones ambientales. En este contexto, las críticas a la estructura de subvenciones en muchos ámbitos políticos se reducen a la acusación de que Timmermans habría dado secretamente millones de euros de la UE a las organizaciones ambientales para perjudicar a los agricultores.
Las organizaciones ambientales defienden su trabajo enfatizando que sus críticas se basan en investigaciones científicas. Afirman que muchas formas de agricultura intensiva son dañinas para la biodiversidad y contribuyen al cambio climático. Estas organizaciones subrayan que su labor es esencial para mantener un debate equilibrado sobre una política sostenible.

