La decisión de Von der Leyen llega en medio de una creciente oposición a la política verde de Bruselas y de protestas generalizadas de agricultores que, entre otras cosas, sostienen que las cargas que les impone la legislación ambiental europea son desmedidas.
La retirada del plan de pesticidas es una consecuencia directa de esas protestas agrícolas, y también representa un nuevo revés para los planes ambientales y climáticos anunciados en los últimos años. En los últimos dos años se ha desarrollado un fuerte lobby agrícola en contra de muchos de estos planes "verdes".
Von der Leyen dejó claro que ahora anuncia la retirada, pero que los Comisarios deben aprobarla la próxima semana. También enfatizó que la necesaria transición agrícola permanece en la agenda política, y que tras las elecciones europeas de junio, el nuevo Parlamento Europeo y la nueva Comisión Europea deberán encontrar una respuesta al respecto.
Comentó que la propuesta sobre pesticidas se había convertido en un símbolo de polarización, y que quiere dedicar mucho trabajo en los próximos meses al Diálogo Estratégico que ella misma ha iniciado. Al elaborar una nueva propuesta, la Comisión debe optar por “más diálogo y un enfoque diferente” con las partes interesadas, afirmó.
Las nuevas normas europeas para reducir a la mitad los protectores de cultivos ya parecían condenadas cuando el Parlamento Europeo las rechazó el otoño pasado. Los democristianos del PPE de Von der Leyen, con el apoyo de grupos nacionalistas y de derecha, debilitaron tanto la propuesta que resultó inadmisible para los eurodiputados verdes y de izquierda.
Muchos países de la UE también tenían reservas, pero hasta ahora buscaban un compromiso aceptable. El actual presidente de turno de la UE, Bélgica, quería presentar un compromiso aún más reducido antes de las elecciones. El ministro neerlandés de Agricultura, Piet Adema, informó a la Cámara Baja a finales de enero que no apoyaría un mayor debilitamiento de la propuesta porque considera que la UE debe actuar para reducir el uso de químicos en la agricultura.
La resistencia del lobby agrícola en la UE ya llevó previamente a que una ley de restauración de la naturaleza fuera tan diluida que solo quedó un marco administrativo. Además, el actual Comisario de Clima, Wopke Hoekstra, deberá eliminar de su nuevo plan climático razonamientos poco favorables a la agricultura, según se anunció el martes en Estrasburgo.
En los planes climáticos revisados de Hoekstra ya no podrá afirmarse que la agricultura y la producción de alimentos son grandes causantes de la contaminación del aire, ni abogar por la reducción del consumo de carne.

