El anuncio para una renovación del biogás y el biofuel se produce en medio de preocupaciones sobre el futuro de la industria alemana del biogás, especialmente debido a la amenaza inminente de quiebra de un importante proveedor de biogás y otros problemas en el sector.
La energía de biomasa proviene de plantas, incluyendo cultivos como el maíz y la colza, así como de residuos y desechos de la agricultura y la silvicultura. A partir de este material orgánico se pueden producir biogás y aceites vegetales.
Entre 2004 y 2011 hubo un crecimiento considerable en el uso de biomasa para la generación de electricidad, en parte debido a una fuerte subvención que impulsó el arranque de energías sostenibles innovadoras. Para muchas de estas empresas locales de gas, las subvenciones estarán pronto a punto de terminar y existe una gran demanda de subvenciones de seguimiento.
Una gran empresa alemana de biogás se encuentra actualmente al borde de la quiebra debido a ventas decepcionantes. En los últimos años esta compañía ha tenido dificultades para vender su energía a precios competitivos, en parte debido a la reciente caída en la demanda de biocombustibles.
Dicha caída fue causada principalmente por un fraude con biodiésel barato proveniente de China. Estas empresas chinas inundaron el mercado europeo con biodiésel barato, lo que presionó los precios en la Unión Europea y debilitó gravemente la competitividad de otros productores. Esto está siendo detenido ahora.
Los problemas en el sector energético alemán se complican aún más por recientes hallazgos de un fraude a gran escala en subvenciones, con certificados falsificados para instalaciones de biogás. Este escándalo ha generado indignación en la industria y plantea dudas sobre la efectividad del mecanismo actual de supervisión.
Una reciente encuesta entre agricultores alemanes mostró que el interés por la producción de biogás está disminuyendo debido a la incertidumbre sobre la posible prórroga del programa europeo de subvenciones. En Dinamarca, la producción de biogás parece seguir siendo rentable: en el municipio rural de Tondern se están construyendo dos nuevas centrales. Austria también parece optar por avanzar en lugar de frenar en seco.
Aunque el ministro Habeck (Los Verdes) es claro en su apoyo al biogás y otras formas de bioenergía, negó rumores de que el gobierno alemán planea subvencionar nuevamente la producción eléctrica con centrales de biomasa (a base de madera). Las organizaciones ambientales consideran que plantar árboles para luego cortarlos y usarlos como combustible para centrales eléctricas no es sostenible.
Otros, como el excomisario europeo Frans Timmermans, opinan que quemar madera (= pellets) para generación eléctrica sigue siendo más amigable con el clima que quemar recursos fósiles como gas o carbón. Esta también es la posición de la UE. En los Países Bajos, la política actualmente es no conceder nuevas subvenciones para biomasa, pero mantener las ya concedidas para los próximos 10 a 15 años.

