En el Parlamento británico amenazan con producirse esta semana nuevamente debates acalorados sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Es posible que surja otra confrontación parlamentaria sobre la estrategia del Brexit, similar a las anteriores con Theresa May y Boris Johnson.
La Cámara de los Comunes se dedicará el lunes al proyecto de ley, que podría extenderse varios días. Decenas de parlamentarios conservadores amenazan con oponerse a los planes del gobierno y presentan enmiendas para debilitar la ley. El primer ministro llamó a los parlamentarios a no volver a "la miserable disputa del otoño pasado", cuando las discrepancias sobre el Brexit dividieron al partido.
Johnson ha instado a los parlamentarios de su Partido Conservador a apoyar el controvertido proyecto de ley, aunque ya está claro que el Reino Unido se dirige a una colisión con la Unión Europea y que también es polémico dentro de su propio partido. Johnson asegura que la ley es necesaria para proteger la integridad política y económica del Reino Unido.
La nueva ley tiene como objetivo regular el comercio entre las diferentes partes del Reino Unido tras el Brexit. El gobierno se retracta así de los acuerdos alcanzados el año pasado con la Unión Europea sobre el régimen comercial en Irlanda del Norte. El ministro para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, admitió que la propuesta “viola la legislación internacional”, aunque de una “manera muy específica y limitada”.
El Parlamento Europeo ya ha declarado en respuesta que no aprobará los acuerdos del Brexit si Londres retrocede en los acuerdos aduaneros previos para Irlanda del Norte. Sin la aprobación mutua de la ley del Brexit no habrá un tratado comercial entre los países de la UE y el Reino Unido, lo que se conoce como un Brexit sin acuerdo duro.
Los opositores a los brexiters sospechan que Johnson busca provocarlo para así evitar que los británicos tengan que seguir cumpliendo algunas normas comerciales europeas. La Cámara de los Comunes ya ha manifestado varias veces el año pasado, con el apoyo de conservadores dudosos, que de cualquier modo debe alcanzarse un acuerdo con la UE.

