La Comisión Europea ha decidido liberar €137 mil millones para Polonia. Estos fondos estaban retenidos debido a preocupaciones sobre el estado de derecho y la democracia en el país. La decisión marca una nueva fase en las relaciones entre la UE y Polonia, tras años de tensiones por el estado de derecho. Polonia es el mayor receptor de financiación de la UE.
La decisión de liberar los fondos congelados llega tras meses de negociaciones y presiones políticas. La Comisión Europea ha expresado repetidamente su preocupación por la situación en Polonia, especialmente por violaciones al estado de derecho y la independencia del poder judicial. El anterior gobierno polaco del PiS siempre negó estas acusaciones y afirmó actuar dentro de los límites de la ley.
El paso de la Comisión Europea es visto como una señal de confianza en el nuevo gobierno polaco bajo el primer ministro Donald Tusk. Tusk es conocido como un político proeuropeo y prometió en su campaña electoral fortalecer los lazos con la UE. Su gobierno ya ha implementado varias reformas para aliviar las preocupaciones de Bruselas.
La decisión de la Comisión Europea también reconoce el cambio político que ha ocurrido en Polonia. En las elecciones del año pasado, la oposición dividida polaca formó una lista conjunta de candidatos, liderada por Tusk. Esta unidad ha contribuido a crear un clima político más favorable a relaciones más estrechas con la UE.
Aunque la liberación de los fondos es bien recibida por el gobierno polaco y las fuerzas proeuropeas, algunos críticos temen que la decisión se haya tomado demasiado rápido. Señalan que aún existen preocupaciones sobre el estado de derecho y la democracia en Polonia, y que la UE debería haber ejercido más presión para exigir reformas concretas antes de liberar los fondos.

