A nivel de la UE se han estado negociando durante años la introducción de una única etiqueta europea de alimentos, la llamada Nutriscore. Al principio parecía haber posibilidades, pero varios países aún se resisten.
La Cámara de Cuentas de la Unión Europea afirma que la confusión "se agrava por el número creciente de etiquetas, logotipos y declaraciones voluntarias para atraer a los consumidores." Algunos de estos indicativos no solo pueden ser confusos, sino también engañosos, advierten los auditores.
Las normas de la UE permiten, por ejemplo, el uso de declaraciones nutricionales y de salud, incluso para productos con alto contenido de grasa, azúcar o sal, de modo que productos azucarados, como las barritas energéticas, pueden ser publicitados como productos saludables.

