El gobierno danés continúa la línea ya iniciada de reducir la burocracia en la regulación europea. El énfasis está en disminuir las cargas administrativas para empresas y ciudadanos.
Otro tema importante es el fortalecimiento de la seguridad alimentaria. Dinamarca quiere acelerar la toma de decisiones europea sobre la autorización de nuevas tecnologías genéticas en la agricultura. Existen grandes diferencias de opinión entre los países de la UE y en el Parlamento Europeo, pero Dinamarca espera alcanzar un acuerdo en los próximos meses.
También está en la agenda el futuro de la Política Agrícola Común. Se estudia eliminar normas obsoletas y reforzar la innovación y la sostenibilidad en el sector. Pero los daneses todavía se abstienen de hacer declaraciones sobre cuestiones controvertidas como los posibles recortes en el presupuesto agrícola europeo.
Dinamarca está preparando en su país un nuevo sistema tributario para la emisión de gases de efecto invernadero en la agricultura. Este llamado “modelo tripartito” fue desarrollado en colaboración con las organizaciones agrícolas y sindicatos daneses. El impuesto entraría en vigor en Dinamarca a partir de 2030. Un impuesto similar contra la contaminación del aire podría implementarse también en la UE.
Según la revista agrícola danesa Landbrugsavisen, los agricultores daneses temen que este impuesto afecte su competitividad. Aunque el plan danés contempla compensaciones y apoyo para la innovación, persisten las preocupaciones sobre las consecuencias económicas para las explotaciones agrícolas de tamaño medio.
Al mismo tiempo, en otras partes de Europa crece la resistencia contra las normas medioambientales agrícolas. Las protestas de agricultores contra las obligaciones derivadas del Green Deal son cada vez más fuertes, y varias organizaciones de interés abogan por retrasar o eliminar medidas climáticas que limitan su actividad empresarial.
Dentro del Parlamento Europeo crece la presión política para revisar las obligaciones del Green Deal. Cada vez más partidos quieren suavizar o aplazar las normas climáticas. Durante su presidencia, Dinamarca deberá navegar entre las ambiciones de sostenibilidad y el respaldo político en la UE.

