Funcionarios de la Unión Europea de la inspección alimentaria europea EFSA han llegado al paso fronterizo búlgaro Kapitan Andreevo para realizar inspecciones en la importación de frutas y verduras turcas. El puesto fronterizo estuvo durante años bajo el control de criminales búlgaros y fue utilizado para el contrabando de drogas y extorsión.
También se han detectado alimentos que habrían sido introducidos ilegalmente en la UE tras ser tratados con productos prohibidos.
El paso fronterizo Kapitan Andreevo es conocido desde hace años como una de las principales rutas de contrabando de Asia a Europa. La falta de controles es también una de las razones por las que Bulgaria aún no ha sido admitida en el espacio Schengen. El grupo criminal aceptaba sobornos en el control fronterizo y extorsionaba a empresas, pero las autoridades búlgaras hicieron la vista gorda durante años.
Países Bajos es uno de los países de la UE que bloquea la admisión de Bulgaria en la libre circulación de búlgaros porque en el país aún predomina mucha corrupción y nepotismo. Debido a la corrupción desenfrenada, se habría importado a la UE una gran cantidad de alimentos insuficientemente inspeccionados con altos niveles de pesticidas. La importación de verduras y frutas baratas de Turquía también supone un gran problema para los agricultores búlgaros.
El viceministro búlgaro de Agricultura Ivan Hristanov califica el paso fronterizo como la principal conexión terrestre en Europa y la segunda más importante a nivel mundial, después de la frontera entre México y EE. UU., ya que es el corredor terrestre principal entre Europa y Asia.
Se estima que el presupuesto búlgaro ha perdido alrededor de 1.000 millones de euros en ingresos aduaneros durante los últimos diez años. En los últimos dos meses, el Estado búlgaro ha intentado retomar el control de la frontera y ahora se realizan pruebas de pesticidas en un laboratorio estatal, y ya no por una empresa privada. Desde entonces, el viceministro Hristanov está bajo protección policial debido a amenazas.

