Durante los últimos cuatro años, Austria tuvo una coalición bastante 'tranquila' entre el Partido Popular Austriaco (ÖVP) y Los Verdes. Sin embargo, en los últimos meses, ambos socios de la coalición han tenido desacuerdos, entre otros, sobre la Ley de Restauración de la Naturaleza (europea), la Ley de Protección del Suelo y las normas de la UE para mejorar la calidad del aire y el agua.
En periodos anteriores, la ÖVP formó coaliciones con el partido de extrema derecha FPÖ y con el partido de izquierda SPÖ, pero todas esas colaboraciones fracasaron en medio de desacuerdos políticos. La coalición actual completó en gran medida su mandato, pero finalmente tropezó cuando ya se habían convocado las nuevas elecciones.
Debido en parte a las relaciones recientemente deterioradas, la pregunta que subyace en el electorado es si la ÖVP volverá a aliarse con Los Verdes o regresará a una coalición con FPÖ o SPÖ.
El cambio climático y la sostenibilidad son temas que principalmente Los Verdes han puesto en la agenda. Otros partidos, como la ÖVP, son más cautelosos respecto a reformas radicales a corto plazo. Advierten que medidas climáticas demasiado estrictas podrían poner en riesgo la estabilidad económica del sector agrícola.
Uno de los temas más debatidos es el uso de pesticidas en la agricultura. Los Verdes han abogado por una fuerte reducción en su uso. La ÖVP (Österreichische Volkspartei), tradicionalmente un aliado fuerte del sector agrícola, aboga por la cautela al implementar tales medidas.
La ÖVP resalta la importancia de la estabilidad y la política previsible para las familias campesinas. Según el canciller federal Karl Nehammer, los agricultores necesitan apoyo político para enfrentar los desafíos del cambio climático y la globalización.
Esta aproximación recibe críticas de un partido alternativo 'agrario', MFG (Menschen-Freiheit-Grundrechte). Este partido, formado en su mayoría por agricultores biológicos, acusa a la ÖVP de “clientelismo”. Según la MFG, la ÖVP se ocupa principalmente de proteger los intereses de las grandes agroempresas, mientras que las familias agrícolas más pequeñas están bajo creciente presión.
El papel de la Unión Europea es otro tema candente en las campañas electorales. Los partidos austriacos están divididos sobre cómo manejar la influencia de Bruselas en la agricultura nacional. La MFG se opone claramente a la intervención de la UE y denomina a la actual política agrícola de la UE un “dictado”. Según este partido, los agricultores austriacos deben volverse menos dependientes de los subsidios y normas europeas y tener más espacio para operar de forma independiente.
Por otro lado, la ÖVP, Los Verdes y la SPÖ ven ventajas en una estrecha colaboración con la UE. Señalan que Austria, como Estado miembro de la Unión Europea, se beneficia del acceso al mercado europeo y que una posición fuerte dentro de la UE es necesaria para proteger los productos austriacos y mantener las oportunidades de exportación.

