Este resultado electoral coincide con el reciente apoyo a movimientos populistas de derecha en países de la UE que se oponen a la inmigración, a la Unión Europea y a las sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania. Esta victoria ha convertido al FPÖ en una de las voces pro-Rusias más importantes de Europa Central.
Con este resultado, la coalición de conservadores y verdes perdió la mayoría. El giro a la derecha en Austria también coincide con los recientes resultados regionales en estados del este de Alemania, donde el partido de extrema derecha AfD resultó ser el más votado.
Las negociaciones para formar coalición en Austria serán difíciles y complejas. Los otros dos grandes partidos, el Partido Popular Austriaco (ÖVP) de centro-derecha, liderado por Karl Nehammer, y el Partido Socialdemócrata (SPÖ) se muestran reacios a formar una coalición con el líder del FPÖ, Kickl.
El conservador y burgués ÖVP, que quedó en segundo lugar con el 26% de los votos, parece dividido respecto a si debe o no colaborar con el FPÖ. El SPÖ, que obtuvo el 23% de los votos, ya ha dejado claro que excluye cualquier colaboración con el FPÖ.
También es posible que el FPÖ quede en segundo plano a pesar de su victoria. Si el ÖVP y el SPÖ forman una coalición con partidos más pequeños, como los Verdes o el partido liberal NEOS, el FPÖ podría quedar excluido. Sin embargo, esta opción sería políticamente arriesgada, ya que reforzaría la posición del FPÖ como principal partido de oposición, fortaleciendo su influencia a largo plazo.
Las próximas semanas serán cruciales para determinar hacia dónde se dirigirá Austria y cómo esto podrá afectar las relaciones políticas más amplias en Europa. La posibilidad de inestabilidad política está latente, mientras los ciudadanos austriacos y el resto de Europa observan cómo se desarrollan las negociaciones.
A nivel internacional, el FPÖ cuenta con el apoyo de varios otros partidos de derecha en Europa, como la AfD alemana y el PVV neerlandés, mientras que otros líderes de la UE expresan preocupación por la creciente influencia de los sentimientos pro-Rusos en Europa Central. La victoria del FPÖ, junto con partidos similares en Hungría y Eslovaquia, está conformando un bloque fuerte de gobiernos favorables a Rusia en la región.

