Para mitigar las consecuencias financieras de la guerra en Ucrania, el gobierno francés ha prometido beneficios fiscales para los agricultores y subsidios para sectores intensivos en energía. Para esto se ha destinado un total de 400 millones de euros. Además, el presidente Macron quiere aumentar la producción de alimentos.
Tras una primera fase en febrero y marzo (de 75 millones), ahora se han asignado otros 175 millones de euros para los próximos dos meses, esta vez también para empresas relacionadas.
Con esto, París busca apoyar el sector que actualmente enfrenta un efecto de escasez. El sector agrícola se enfrenta a costes operativos significativamente más altos (energía, pienso) y a una caída en los precios de la carne de cerdo. Esta reducción en el precio del cerdo en toda la Unión Europea (UE) es consecuencia de una producción sostenida alta, a pesar de la pérdida de mercado (en China).
En Francia ahora habrá una devolución acelerada de impuestos energéticos para toda la agricultura, así como un anticipo de una cuarta parte para el próximo año. Además, el gobierno quiere garantizar el suministro de estiércol. El ministro de Agricultura Julien Denormandie anunció que la prevista restricción en los requisitos de almacenamiento de nitrato de amonio debe ser pospuesta.
La Asociación Francesa de Agricultores (FNSEA) también solicitó una compensación por los costes de combustible, pero esto (aún) no ha sido concedido. Sí se ha anunciado que dentro de dos meses habrá una tercera fase de subsidios.
Asimismo, el presidente Macron afirmó recientemente en la feria agrícola de París que desea fortalecer y modernizar la agricultura y la industria alimentaria francesas. En respuesta a la situación provocada por la guerra rusa en Ucrania, Macron considera que debe establecerse una nueva política europea de fertilizantes, que incluya más fertilizantes orgánicos y naturales.
También destacó que la invasión rusa de Ucrania tendrá sin duda repercusiones en el mundo agrícola. En particular mencionó las consecuencias en las exportaciones de los principales sectores, como el vino, los cereales y el alimento para ganado. El gobierno francés está trabajando en un plan para mitigar los efectos económicos de esta crisis, según indicó.
Macron subrayó que Europa debe ser capaz de garantizar de manera independiente su propio suministro alimentario. Durante el último mandato de Macron se ha observado un claro cambio en su visión agrícola. Inicialmente estaba enfocada en “producir mejor”.
Pero cuando estalló la crisis de Covid-19 hace dos años, su enfoque pasó a ser “producir más”. Después, Macron ha abandonado muchas de sus anteriores 'políticas verdes' (prohibición de glifosato, no a los OMG, etc.). Sin embargo, hasta ahora los franceses (aún) no abogan por abandonar o suavizar el Pacto Verde.

