El alcalde liberal de Varsovia, Rafał Trzaskowski, lidera actualmente las encuestas. Es candidato por la Coalición Cívica (KO), apoyado por el primer ministro liberal Donald Tusk. Trzaskowski apuesta por la integración europea, los derechos al aborto y la reforma del poder judicial. Según las últimas encuestas, puede contar con entre el 32 y el 38 por ciento de los votos.
Su principal rival es Karol Nawrocki, historiador y jefe del Instituto de la Memoria Nacional, respaldado por el partido conservador de oposición Ley y Justicia (PiS). Nawrocki se presenta como defensor de los valores tradicionales y la identidad nacional, con un fuerte énfasis en la seguridad y la preparación militar. Sin embargo, su candidatura sufrió un revés debido a una polémica en torno a una transacción inmobiliaria, lo que redujo su apoyo al 22 por ciento.
Sławomir Mentzen, líder de la Confederación ultraderechista, ocupa el tercer lugar en las encuestas con alrededor del 15 por ciento. Se dirige especialmente a votantes jóvenes con un mensaje nacionalista y euroescéptico.
La seguridad nacional es un tema central en la campaña. Tanto Trzaskowski como Nawrocki se presentan como fuertes en tiempos de tensiones geopolíticas. Ambos entrenan públicamente para escenarios de amenaza militar, en parte debido a preocupaciones sobre la interferencia rusa. Las autoridades polacas advierten sobre intentos sin precedentes de Rusia para influir en el resultado electoral mediante campañas de desinformación y ciberataques.
También la política exterior divide a los candidatos. Trzaskowski aboga por una orientación que acerque a Polonia a la UE y la OTAN, mientras que Nawrocki promueve una cooperación más estrecha con Estados Unidos.
La situación económica también juega un papel. Poco antes de las elecciones, el Banco Nacional de Polonia, presionado por el primer ministro Tusk, bajó la tasa de interés medio punto hasta el 5,25 por ciento, en un intento por estimular la economía.
Si ningún candidato obtiene mayoría absoluta, el 1 de junio se realizará una segunda vuelta decisiva. El nuevo presidente será investido el 6 de agosto. El resultado de las elecciones no solo determinará la dirección interna de Polonia, sino que también redefinirá la posición del país dentro de Europa.

