Estas campañas se centraron en desinformación sobre la guerra en Ucrania y la política de la UE. El contenido fue compartido a través de redes de cuentas falsas. Meta reconoce en análisis internos que hay errores sistemáticos en sus sistemas de supervisión. Estos fallos permitieron la difusión de anuncios pro-rusos y anti-UE. Los críticos afirman que Meta no hace lo suficiente para bloquear tales actividades.
La Ley de Servicios Digitales (DSA) obliga a las plataformas de redes sociales a eliminar contenido dañino y a proporcionar transparencia sobre sus algoritmos. La implicación de Facebook en la desinformación rusa es vista por expertos como una violación grave de esta legislación. Hasta ahora, Meta no ha ofrecido una respuesta concreta al respecto.
El asunto se centra en particular en la llamada “operación Doppelgänger”, una red de sitios web de noticias falsas y cuentas que republican y difunden propaganda rusa. Mark Zuckerberg, CEO de Meta, anunció recientemente que ejercerá menos control sobre el contenido en Facebook en EE. UU. No está claro aún si y cómo hará lo mismo en los países de la Unión Europea.
Los expertos destacan que Facebook se beneficia financieramente de la difusión de desinformación (rusa), incluso cuando tiene consecuencias perjudiciales para las democracias. La situación ha generado una presión creciente sobre Meta por parte de las autoridades europeas. Comisarios de la UE han anunciado que controlarán a Meta con mayor rigor para asegurar el cumplimiento de la DSA, y que en caso de incumplimientos podrían imponerse multas elevadas.
Aunque Meta ha tomado algunas medidas para eliminar cuentas falsas, los resultados siguen siendo limitados. Los analistas señalan que la empresa debe dar mayor prioridad al cumplimiento de las leyes europeas y a la protección de los usuarios contra la desinformación.

