Justo la semana pasada, el gobierno británico anunció que, tras más de dos años de retraso, finalmente se comenzaría con el control de calidad y las autorizaciones de importación de cargas provenientes de países de la UE, después de que el país saliera de la UE.
Según el periódico británico The Guardian, esto ha llevado a que las empresas describan los nuevos controles fronterizos de las autoridades como un 'desastre'.
El nuevo sistema y los controles fronterizos, que entraron en vigor a principios de mayo, ya enfrentaban problemas antes de su lanzamiento, después de que varios productores europeos, incluidos daneses, expresaran en enero su preocupación por un sistema informático incompleto, cuando se introdujeron las primeras nuevas regulaciones aduaneras.
En la implementación del Brexit (que también implicó la salida de Gran Bretaña de la unión aduanera) se acordó que los productores europeos de alimentos deben registrarse previamente para poder exportar a Reino Unido.
Las numerosas fallas en el sistema informático han obligado a que los documentos se revisen manualmente, pero según el periódico, el Ministerio británico de Medio Ambiente, Alimentación y Agricultura afirma que están trabajando para resolver los problemas.

