La excomisaria europea Gabriel fue propuesta por su alianza GERB-UDF para liderar un nuevo gobierno. Su partido había acordado el pasado abril, tras su victoria electoral en elecciones anticipadas, una coalición de año y medio con el Partido de la Reforma del primer ministro Nikolaj Denkov.
Ambos gobernarían durante nueve meses, hasta las elecciones ordinarias previstas para finales de este año. El gobierno del primer ministro Denkov debía dimitir a principios de marzo (lo que hizo hace dos semanas), tras lo cual Gabriel podría formar un nuevo gabinete.
Pero luego de arduas y estancadas negociaciones con varios grupos parlamentarios, ella declaró que "había fracasado y que todo había terminado", y que Bulgaria se dirige a (nuevas) elecciones anticipadas. En caso de renuncia anticipada no es necesario disolver el parlamento búlgaro. Los partidos políticos en Bulgaria están enfrentados desde hace años, con acusaciones mutuas de corrupción y nepotismo.
Las conversaciones de Gabriel se estancaron debido a disputas partidistas sobre la reforma del sistema judicial, la dirección de los servicios de seguridad y la distribución de los ministerios en el gabinete que Gabriel pretendía formar.
En un discurso televisado a finales del domingo, Denkov hizo un llamado a GERB-UDF para que "en lugar de sumir al país en el caos" cumplan su palabra, suscriban el acuerdo y voten por un gobierno.
Si se convocan nuevas elecciones, podrían combinarse con las elecciones europeas de junio. Si esto no se logra, los búlgaros tendrán que acudir por sexta vez en tres años a las urnas para elegir un nuevo gobierno. La participación en las últimas convocatorias ya ha sido muy baja.

